sábado, 2 de mayo de 2020

Patrañas de la cuarentena

por  Caronte Campos Elíseos

No sé a cuantos de ustedes les pase lo mismo, pero para mí son sensaciones noveles.  Me refiero a la desesperación de salir corriendo de estas cuatro paredes.  Tantos y tantos años padeciendo esta agorafobia, que temo ahora, a causa de esta cuarentena, haber rebasado el punto de no retorno: la locura perpetua.  Digo que esta sensación es nueva para mí porque, de ordinario, estaba seguro de estar sumergido ya, en ese abismo. 


El síntoma más notable de esta enajenación, es el deseo incontrolable de escapar para hacer las cosas que antes podía hacer y no hacía.  Hablo de las rutinas de cualquier persona común.  Ir al supermercado a comprar toda clase de productos dañinos, tanto para mí como para el medio ambiente; hacer una fila kilométrica solo para hablar bazofia con algún extraño que poco le importan mis problemas personales y a mí los suyos; ir a una oficina de gobierno a recibir algún servicio mediocre, aun cuando voy a pagar los servicios esenciales; entrar a un centro comercial a comprar productos genéricos que no necesito, pero que son para lo único que alcanza el salario infrahumano que devengo.  ¿Cuantos estarán en situación similar a la mía?  Extrañando las horas muertas en tapones, la contaminación del aire con sus efectos en los ojos, boca y nariz; escuchar las palabras poderosas de algún pastor o pastora recomendando realizar cosas que a todas luces ellos mismos no viven, pero aun así inducen a dejarles el diez por ciento de la pobreza que cargo en mi bolsillo.


El segundo síntoma es el más leve de todos, pero el más frecuente.  Es el impulso de salir a hacer cosas que nunca he podido hacer, pero ahora daría cualquiera de mis múltiples vidas por experimentarlas.  Cenar en restaurantes finos y caros algunas comidas exóticas; viajar en yates y aviones, vacacionando y experimentando el mundo; paseos en helicópteros brindando con botellas de vinos de más de mil dólares; estadías en hoteles cinco estrellas con todo incluido; en fin, un estilo de vida normal y típico de un Carrión Tercero.  Lo que trae a la memoria un fragmento de algún poema… "El Gobierno y El Banco Popular son un de un buitre las dos alas".                        


El tercer síntoma es el peor de todos.  Es algo más que un impulso, es un arraigado reflejo, una idea sembrada en la mente; un condicionamiento o adoctrinamiento que parece tener el mismo efecto de la flauta.  No parece ser de temporada, más bien heredado de generaciones pasadas.  Incita a realizar las mismas nimiedades de siempre una vez devueltos los derechos a la libertad y al libre movimiento.  Volver a la mediocre vida de antes sin consideraciones ni contemplaciones.  Salir a la calle con las mismas actitudes, costumbres y comportamientos que nos llevaron a padecer esta pandemia sin previo aviso.  No sé si es un pensamiento intelectualmente valido, pero anhelo engolfarme en la enajenación de lo evidente, ignorar la burda realidad y dejarme consumir por la desidia y el desapego.


¿Por qué ha de importarme ahora lo que nunca me ha importado?  ¿Por qué ha de afectarme la desvergüenza de los políticos y el desgobierno históricamente instaurado? ¿Por qué ha de sorprenderme la apatía y la inconcusa indiferencia de nuestros gobernantes?  En momentos donde las circunstancias parecen exigir el resurgir de un liderazgo, valentía y dirección de primer orden, los políticos locales se sumergen en la fatuidad de su perenne comportamiento.  Moralmente desvalidos, les validamos sus expresiones abellacadas en televisión nacional.  Así las cosas, toleramos todos los síntomas y desarrollamos anticuerpos para sobrellevar el verdadero síndrome de inmunodeficiencia moral: la corrupción gubernamental.  Ya estamos tan acostumbrados que no sufrimos ninguno de sus efectos en la sociedad.  Vagamos asintomáticos hasta que tales injusticias tocan la puerta de nuestro espacio personal. 


Mientras tanto, y luego de las fatídicas 4,645 muertes por el abandono tras los huracanes, la tierra continúa temblando dejando a cada vez más puertorriqueños sin hogar ni techo seguro.  La pandemia nos arropa sigilosamente sin que podamos confiar en los datos estadísticos, mucho menos en la respuesta del actual gobierno; las ayudas económicas no llegan a los verdaderos necesitados, ni las federales y mucho menos las locales; las instituciones gubernamentales colapsaron ante el expolio de los mediocres dirigentes; el hambre se extiende como tsunami ante la negativa de la gobernadora de llevar alimentos a los niños y familias sin recursos, abandonándolos a su suerte. Según mi diagnóstico, todo lo anterior es un cuadro clínico de desahucio.  Nos han confinado en nuestras propias casas a morir a causa de esta eutanasia pseudodemocrática.                     


Nos han vacunado para no sentir las afrentas de los testaferros de los grandes intereses.  El descaro es tal, que la Secretaria que se gana 100 mil dólares americanos al año, pide paciencia durante la emergencia a los desempleados sin ingresos; se auto infringen fraudes cibernéticos al gobierno con tal de medrar a costa de nuestros ya escasos recursos; el nepotismo es demasiado evidente como para que la prensa y sus periodistas pierdan tiempo investigando; se pierde en la burocracia la intentona de robarse el dinero de las pruebas.  La junta de control ficticia (JCF) protesta los salarios de la plebe y las pensiones de los ancianos, pero no habla ni dice nada sobre los sueldos pornográficos de los políticos, asesores, consultores, de los propios miembros del ente y de todos sus allegados e hijos talentosos; y nosotros… (al menos yo) víctima de la coma inducida cada cuatrienio.   


No se vislumbra cura alguna a corto plazo para tan tétrico cuadro.  Las probabilidades de vida digna son mínimas.  La recuperación moral está contraindicada, combatida por el fanatismo político.  Las piaras se reagrupan y no dan paso a la panacea colectiva.  Lo que sí se avecina con ritmo acelerado, es una cancelación de las próximas elecciones y una extensión unilateral del gobierno de turno; al estilo “republiqueta de tercer mundo”, como siempre estos personeros han llamado a los países hermanos.  Con la poca fe que me caracteriza… espero equivocarme.  Esperemos todos que la prescripción más efectiva llegue por fin este próximo noviembre; y como gotas de suero sanador, sirvan esas papeletas para liberarnos de esta muerte cerebral.  

¡Levántate y anda!

sábado, 25 de abril de 2020

Breves en la cartografía cultural: Palabras atemporales de la teóloga uruguaya María Cristina Robaina (a raíz de una visita a Puerto Rico en el 2014)

por Carlos Esteban Cana

Por ello me duele tanto comprobar
cómo en algunas comunidades cristianas,
y aún entre personas consagradas,
consentimos diversas formas de odio,
divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas,
celos, deseos de imponer las propias ideas
a costa de cualquier cosa,
y hasta persecuciones que parecen
una implacable caza de brujas.
¿A quién vamos a evangelizar
con esos comportamientos?

Papa Francisco
Evangelii Gaudium, 100
 

Cuando el fraile dominico Yamil Samalot OP, se dirigió a los presentes sintetizó el sentir general de quienes escucharon atentamente a la teóloga uruguaya Maria Cristina Robaina stj. Por espacio de dos horas Robaina interactuó con la audiencia en una conferencia titulada La profecía del diálogo, germen de comunidades nuevas.

“A la verdad que ha sido un banquete de teología narrativa. Ella como buena Teresiana que es, nos ha hecho meternos en las profundidades de lo que es la misma vida de Dios, que es la vida de comunión, que es la vida de amor, que es la vida de unidad. Con estos mensajes del Evangelii Gaudium que María Cristina ha compartido esta noche nos da a entender que nuestro primer anuncio es la amistad entre nosotros y que en la medida que en nuestras comunidades vivamos la comunión el mundo va a creer.  Esas son las palabras de Jesucristo”, así lo manifestó Samalot, quien fungía como Director del Centro de Estudios de los Dominicos del Caribe (CEDOC) en aquel momento.

Ante la relevancia de tal conversatorio, que sucedió el 3 de septiembre de 2014 en el Aula Magna fr. Félix Struik, O.P. en la mencionada Escuela de Teología de la Universidad Central de Bayamón, comparto algunas de las reflexiones que María Cristina Robaina stj obsequió esa noche.  La teóloga uruguaya había sido invitada al País por la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Puerto Rico que efectuaba para esos días su asamblea anual.

*****
María Cristina Robaina: "El tema que me sugirieron es el de la Profecía del diálogo como germen de las comunidades nuevas, esta convicción está vinculada a La Conferencia Latinoamericana de Religiosos (LACLAR), que es desde donde yo quisiera compartir especialmente. La Conferencia LACLAR tiene como horizonte inspirador en este periodo 2012-2015, este lema: “Escuchemos a Dios donde la vida clama”.

Hago el planteamiento, desde la convicción profunda que tenemos, como religiosos y religiosas, que es en el diálogo y en la escucha donde se da el terreno fecundo para el surgimiento de esas comunidades nuevas que estamos necesitando ser y vivir.

Pensando en este encuentro me estaba acordando de la Era de los dinosaurios. Bueno, en aquella Era, en la mesozoica, los dinosaurios parecían que se comían el mundo, que ellos dominarían, que serían el futuro de la vida.  Sin embargo, los estudios paleontológicos han encontrado que antepasados de los marsupiales -esos pequeños roedorcitos con sangre caliente que eran el comienzo de lo que hoy son los mamíferos- andaban entre las patas de los dinosaurios viendo cómo hacían para que los dinosaurios no los aplastaran.  Y si hubiéramos visto aquella escena de hace 80 millones de años seguramente hubiéramos apostado que la vida continuaría con los dinosaurios gigantes, por su poder y potencia, su capacidad ofensiva y defensiva que los hacía aptos para dominar el planeta.  Y resulta que aquellos otros chiquititos que andaban medio escondidos, medio correteando, medio viendo cómo sobrevivir, desde una debilidad biológica real, esos fueron los que dieron continuidad a la vida.  Así nosotros tenemos muchas maneras de entrar en la realidad que tanto nos confronta.  Quizás tengamos que atender a donde están los marsupiales, donde está esa debilidad vital que, sin embargo, tiene la potencialidad y el futuro dentro de sí.

Se habla de cambio axial, sin embargo si le ponemos nombre a esa experiencia interior que vivimos, personalmente y como comunidades, como pueblos, verdaderamente lo que estamos viviendo es una transformación, una metamorfosis.

Hay una imagen semejante que es muy expresiva, en esas cuatro formas de este mismo ser vivo: el huevo, la larva, la crisálida y la mariposa. Si no hubiéramos observado el proceso de transformación, sería difícil asociarlas.  No será que vamos a tener que empezar a identificar entre nosotros y nosotras, larvas, crisálidas que parecen que estuvieran muertas, que están ahí quietitas, encerradas en una cáscara dura y parece que eso es algo vivo.  Y un día se produce aquel milagro de que la crisálida se rompe y sale volando una mariposa.  Realidad y transformación.  Aquí la primera pregunta es: ¿con qué mirada vamos a entrar en esa realidad?

En primer lugar, quizás necesitamos la toma de conciencia de que entramos en un Misterio.  Que lo que llamamos realidad con tanta naturalidad y con tanta insistencia y la aplicamos a tantas cosas es un Misterio, y más Misterio si es una realidad que está en permanente transformación, y más Misterio si la realidad tiene componentes tan diversos como nosotros y nosotras, que vivimos de manera asincrónica esas transformaciones.  Por lo tanto se hace muy difícil poder catalogar y decidir éste por acá y éste por allá y otro por allá.  Como que la realidad nos pide una entrada humilde, una entrada de quien está aprendiendo, con esa conciencia además sistémica de un mundo complejo en que todo se conecta con todo.

Raimon Pannikar que tiene un libro último que se titula  “La puerta estrecha del conocimiento”, cuando se refiere a la puerta estrecha del conocimiento está hablando de la que menciona Jesús: “Pocos son los que entrareis por ella”.  Y Pannikar nos dice que para acceder a la realidad, para conocerla, para poder entrar en ella necesitamos tres llaves: razón, fe y sensibilidad.

La razón solo nos ofrece una serie de explicaciones.  La fe nos traslada a algo que trasciende lo que nuestra pobre razón llega a poder captar, pero además necesitamos de la sensibilidad.  Dicho de otra manera, sólo la persona integrada, desde su sensibilidad, desde la racionalidad y desde la fe, y pudiendo integrar dentro de sí misma esas diversas miradas o experiencias de lo real, sólo así logramos ese ‘click’ que abre la puerta, que es la puerta de la sabiduría.  Es el verdadero contacto íntimo con lo real que no siempre es expresable pero ciertamente experimentable.

Ya no es ‘lo real’, es nuestra capacidad de poder tener empatía, sintonizar, tocar algo de lo que el otro percibe, y de lo que podemos construir juntos y juntas.  Esa es la Profecía del diálogo que genera comunión, que genera comunidades nuevas.

Pero el tema es: ¿Qué estamos y no estamos dispuestos a ver y no ver de la realidad? Percibimos lo que queremos percibir y no percibimos lo que rechazamos. Hay un Misterio allí en la percepción de lo real.  Vemos y no vemos. Bueno, podemos preguntarnos: ¿Qué tiendo a ver en la realidad? ¿Solamente los dinosaurios o solamente los marsupiales?  Y en ese ejercicio, cómo me siento ante lo que veo y, simultáneamente, qué dejo de ver.

De hecho, así, como tocando nuestro corazón y situándonos en esa transformación de lo real uno mira en perspectiva su propia vida, y somos otra persona pero también somos la misma.  En determinados momentos las cosas se ven así, de esta manera por acá.  Pero resulta que hoy somos conscientes de tantas experiencias y realidades humanas y humanizadoras que están más allá de nuestra compresión y de nuestras instituciones y que hablan al corazón del hombre y de la mujer; que conmueven el corazón de la gente, que movilizan a las personas.  En esa extrema diversidad del Espíritu está la imagen y semejanza de Dios en lo humano; en esa diversidad en todo.  Tan compleja, tan a veces difícil de vivir y de convivir; ahí es donde tenemos la puerta de la sabiduría, y ahí es donde tenemos que ver esta invitación:

Dejarnos fecundar por la diversidad del Espíritu, nos supera.

Y ahí hay una palabra que El Señor está pronunciando:

Para poder entrar en la realidad con sabiduría necesitamos una conversión profunda en dos claves: personal y pastoral. Y Aparecida (texto final de la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Aparecida, Brasil, del 13 al 31 de mayo de 2007) las describe, pero sobre todo también nos pide entrar sin excusas, entrar decididamente con todas las fuerzas en los procesos constantes de renovación misionera y abandonar estructuras caducas que ya no favorecen la transmisión de la fe. Por lo tanto, previamente, entrar sin excusas y decididamente en la realidad con otra mirada, con otra actitud, con otra disposición en la macro realidad y en la micro realidad de mis diálogos con los cercanos, con aquellos con los que convivo, con los que comparto, con los que proyecto, con los que evalúo, con los que analizo.

Escuchar La Palabra, esa actitud de escucha, esa actitud de escuchar a Dios donde La Vida clama me abre el corazón para escuchar los susurros de La Palabra en medio de esas realidades humanas, ante las cuales me quedo en actitud contemplativa, mirando en profundidad, entrando en ellas por la puerta de la sabiduría.  No solamente por lo que entiende mi razón, sino por lo que intuye mi corazón y lo que me revela la fe de aquella situación.  Entonces sí que estamos en la Profecía del diálogo porque estamos viviendo la Profunda Escucha que es, no solamente la premisa de Diálogo sino el elemento constitutivo para que se genere La Comunión.

Hoy, (el Papa) Francisco habla mucho de la Escucha y habla mucho de la Cultura del Encuentro.  Es que el diálogo está bastante desprestigiado, porque a veces llamamos diálogo a cualquier cosa.  Uno tiene que percibir hasta qué punto esa instancia en que yo digo “dialogamos”, en que yo nombro “dialogamos”, genera, produce un encuentro; conmueve, transforma, es una Experiencia de Comunión.  Este es el ícono con el que LACLAR nos invita en este periodo, en este tiempo: a entrar en la comunidad de Betania como comunidad.

Betania nos ofrece una riquísima experiencia de comunidad.  Comunidad de amor, corazón de humanidad. Pero también entendamos que nuestras comunidades tienen algunos personajes más. ¿Cuántos personajes hay acá? Jesús, Marta, María y Lázaro. Bueno, resulta que nuestras comunidades son además de todo esto (‘Casa de Encuentro, Comunidad de Amor, Corazón de Humanidad’), como toda relación humana, nuestras comunidades también son lugares de conflicto.  Y el desafío es la Escucha del conflicto, a ver por dónde viene la cosa.  Antes de empezar a defenderse y decir ‘porque tú, porque yo, porque él’, captar qué es lo que está sucediendo…

Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

Evangelii Gaudium, 20

Y a veces la periferia está dentro de casa, la periferia está en la casa del vecino, la periferia está… Porque reconozcamos, estos personajes los vemos como separados pero también nos habitan a cada uno de nosotros y de nosotras.  El conflicto también nace dentro de nosotros. Jesús es también Presencia en nuestro corazón.  Marta y María, Lázaro, son modos de Ser, modos de estar. Son sentimientos, son realidades: Lázaro la fragilidad ¿verdad?; Marta y María, la literatura las ha situado a veces de una manera contrapuesta, sin embargo son actitudes, protagonistas interiores que nos habitan; no solamente a nivel externo sino interno.  Todas y todos somos causa de conflicto para otros.  Ahí está donde se nos pide que pongamos nuestra energía en sumar y salir hacia las periferias de lo humano.  Y salir de la propia comodidad…

¿Por qué Jesús podía convivir con Judas? Porque veía en él un hijo de Dios confundido, en el que se había opacado la comunicación con el Padre; la experiencia de la bondad del Padre.  Era Jesús, el Maestro, que vive en nuestras comunidades, que acompaña y que nos sigue enseñando si lo dejamos, si escuchamos, si escuchamos el susurro de La Palabra de Dios en las palabras del otro que me genera conflicto porque sé que es un hijo a quien el Padre ama entrañablemente; desde ahí puede nacer la Profecía de la comunión, sino son palabras huecas.

Aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, aprender a sufrir en un abrazo con Jesús crucificado cuando recibimos agresiones injustas e ingratitudes y dar el paso al perdón.

Redescubrir el gusto de estar juntos –muy bien las redes, las nuevas tecnologías de la información y comunicación, la dirección espiritual por Skype, todo muy bien- pero qué lindo que estemos acá juntos, que compartamos, que celebremos, que nos lloremos juntos, que nos enojemos, que celebremos los cumpleaños, que compartamos incluso los mosquitos estos que nos andan picando…


Y otra vez, así en la inspiración de esta comunidad de Betania, que es una inspiración de La Palabra de Dios, teniendo en cuenta todas estas dimensiones que nos habitan y habitan nuestros vínculos interpersonales.

Una manera de conocer la calidad de nuestros vínculos es si conocemos cuáles son algunas de las heridas de nuestros hermanos y hermanas que consideramos compañeros de camino, compañeras de camino.  Si alguna vez les hemos escuchado de corazón, porque el corazón habla en eso que les duele, se escapa en los intersticios de las comunicaciones, los gestos.  Es importante tener presente cómo sentimos, cómo actuamos, cómo reaccionamos ante las heridas de nuestros hermanos, porque a veces las heridas de nuestros hermanos ponen en carne viva las propias… No es sólo que nos canse escucharlos, es que a veces no queremos escuchar porque no queremos acordarnos que a mí me pasó tal cosa…  Por eso acá la pregunta correlativa es qué hacemos con nuestras propias heridas, nuestras experiencias de vida; vamos a ponerles nombre. Las heridas que van siendo glorificadas y resucitadas como las de Jesús.  Las heridas de las que viene nuestra crucifixión y nuestra muerte, pero de las que renace la Gloria, la Resurrección y la Vida.

De lo que se trata es de vivir los vínculos que tenemos, esos mismos espacios de comunidad, desde una dimensión de profundidad, de contemplación, de escucha; de esa ascética, de ese acoger al otro… Lo importante es que le pidamos al Señor la Gracia de descubrir todos los marsupiales, los marsupialitos que andan por ahí entre nosotros; que no nos dejemos impresionar por los dinosaurios…

Lo importante es que descubramos lo mucho que el Señor hace entre nosotros, y que nosotros lo estamos haciendo para humanizar la vida y para que de verdad nuestras vidas sean una profecía viviente; que eso es nuestra comunión, la Primera Profecía.  La Profecía imprescindible que como cristianos tenemos que anunciar al mundo, que es posible amarnos y que es posible ser hijos de un mismo Padre".


Comunidades de Amor “en salida”
Powerpoint por
María Cristina Robaina stj
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Carlos Esteban Cana – Comunicador y escritor.  Nació en Bayamón, Puerto Rico, pero se crió en el pueblo costero de Cataño. Fundador de la revista y colectivo TALLER LITERARIO, publicación alternativa que marcó la última década de creación literaria boricua en el siglo XX.  Ha trabajado en el Instituto de Cultura Puertorriqueña como Coordinador Editorial, Director de Prensa para la V Feria Internacional del Libro de Puerto Rico y como Coordinador de Medios para el Encuentro de Escritores De-Generaciones.  Su periodismo cultural ha sido publicado en periódicos y publicaciones como Dialogo, Cayey, CulturA, El Nuevo Día, y Resonancias, entre otras.  Fue parte del colectivo El Sótano 00931.  Colaboro con el poeta Julio Cesar Pol, junto a Nicole Cecilia Delgado y Loretta Collins, en la antología Los Rostros de la Hidra.

Su periodismo cultural es reproducido en diversos espacios y bitácoras cibernéticas, con columnas como: Breves en la cartografía cultural; Aquí allá y en todas partes; Crónicas urbanas y el boletín En las letras, desde Puerto Rico, en bitácoras como ConfesionesSólo Disparates, Panaceas y placebos, Boreales, Revista Isla Negra y en periódicos como El Post Antillano.  Tiene tres libros publicados: Universos (micro-cuentos); Testamento (antología poética; una selección de 46 cuadernos) y Catarsis de maletas (cuentos).  Actualmente reside en la ciudad de Nueva York y desarrolla la plataforma multi-mediática Servicios de Prensa Cultural.  Para Carlos Esteban Cana profesar creación y cultura es como recibir oxígeno; vehículos que le permiten ejercer su libertad.

lunes, 13 de abril de 2020

Aquí, allá y en todas partes: Silvia Favaretto, poeta de nuestros tiempos

por Carlos Esteban Cana

Hace unos días el escritor Ángelo Negrón publicó desde su blog Confesiones una edición del boletín, En las letras, desde Puerto Rico, dedicado a la trayectoria de la poeta y narradora veneciana Silvia Favaretto.  Hoy, en la bitácora del amigo escritor Caronte Campos Elíseos, complementaremos ese reportaje bajo el prisma de la serie, Aquí, allá y en todas partes, que tiene como eje temático el proceso creativo sumando una muestra de la obra del escritor reseñado, muestra que puede llegar a usted en diferentes formatos: escrito, en video o audio.

Foto por: Ana Bussolotto
Con Silvia Favaretto hemos conversado en varias oportunidades, la más reciente para unos reportajes incluidos en Diálogo Digital de la Universidad de Puerto Rico.  En esa ocasión, cuando le preguntamos cómo se dio esa identificación inicial con la literatura, contestó: “En mi caso, aunque nadie en mi familia se dedicara a escribir o cualquier forma de arte, yo siempre percibí, desde muy pequeña, una propensión hacia todas las artes: me gustaba dibujar, recitar, cantar, bailar y sobre todo escuchar cuentos, los recuerdos del pasado que mis abuelas me contaban.  De ahí que me empezó a fascinar la palabra contada, la literatura, que más tarde vinculé a mis estudios universitarios, la docencia y mi propia creación poética”.

En un periodo de 17 años Favaretto ha publicado 11 libros, entre ellos, La carne del tiempo (Artificios, Colombia, 2002); Parole d’acqua – Palabras de agua (edición bilingüe, 2007); una antología personal titulada, Entre la carne y las palabras (Atemporia, México, 2008); y el libro digital Desde la mirilla del ombligo (Editorial El Humo, 2015). Silvia Favaretto, que nació en Venecia en 1977, también ha realizado discos compactos en los que declama su propia obra.  En esa dirección produjo la producción Mudo destino del poeta que funde su poesía con música alternativa, proyecto que grabó junto al grupo mexicano sicodélico 1973.

A continuación, presentamos una selección bilingüe de la poesía que Silvia Favaretto ha realizado en los últimos años.

*****

RIMESCOLO IL MARE DENTRO DI ME

Quando sarò angelo
vivrò nel faro...
Piangerò guardando le luci delle navi
allontanarsi nella notte...
sentirò nostalgia
di cose mai avute...
Griderò imprecazioni al vento
(perchè gli angeli non hanno genitori)
e strapperò una ad una
le piume delle mie ali,
disperata e sanguinaria
per la cattiva sorte
che mi ha dato
meravigliose ali leggere
e un corpo
troppo pesante per volare...

REVUELVO EL MAR ADENTRO MIO

Cuando sea ángel
viviré en el faro...
Lloraré mirando las luces de los barcos
alejarse en la noche...
sentiré nostalgia
de emociones nunca tenidas…
Gritaré imprecaciones al viento
(porqué los ángeles no tienen padres)
y arrancaré una a una
las plumas de mis alas,
desesperada y sanguinaria
por la mala suerte
que me ha dado
maravillosas alas ligeras
y un cuerpo
demasiado pesado para volar...

*****

PELLE

Se questa specie di pelle
Che mi divide dal mondo
Non fosse così sottile,
potrei anche sopportare
il peso della tua vicinanza,
il freddo dell’inverno e
il mio muto destino di poeta.

PIEL


Si esta especie de piel
Que me divide del mundo
No fuera tan sutil,
podría aun soportar
el peso de tu cercanía,
el frío del invierno y
mi mudo destino de poeta

*****

SERBARE (IN MEMORIAM)

Vivo la vita
ricordata dalla mia bisnonna.
Lei in me amò e deluse,
appese le viscere al vento,
spazzò il pavimento con i capelli.
I suoi piaceri tolsero la polvere dalla cassapanca,
si mise a letto con la mia stirpe.
Io, invece,
viaggerò con valige cariche dei suoi sogni,
sussurrerò all’orecchio
dei suoi amanti,
farò il bagno nell’acqua calda
che lei tanto desiderò,
mi laverò la sua faccia con mani
inschiumate di sapone prezioso,
mi metterò la crema sulle sue gambe
per idratarle dopo questi
cent’anni d’oltretomba,
mi dipingerò le sue unghie di
smalto scarlatto
e andrò a letto con i suoi progenitori.

Verrà il passato e
mi troverà morta
con i capelli sparsi nella polvere
e le dita dei piedi
smaltate di rosso.
E contenta, Dio mio,
contenta.

GUARDAR (IN MEMORIAM)

Vivo la vida
recordada por mi bisabuela.
Ella en mí quiso y defraudó,
sacó las entrañas a colgar al viento,
barrió el piso con su pelo.
Sus placeres quitaron el polvo de la cómoda,
ella se acostó con mi estirpe.
Yo, en cambio,
viajaré con la maleta cargada de sus sueños,
soplaré en el oído de
sus amantes,
me bañaré en el agua caliente
que tanto añoró,
me limpiaré su cara con manos
espumosas de jabón fino,
me pondré crema en sus piernas
para hidratarlas después de estos
cien años de ultratumba,
me pintaré sus uñas con
esmalte escarlata
y me encamaré con sus progenitores.

Vendrá el pasado y
me encontrará muerta
con el pelo enmarañado en el polvo
y los dedos de los pies
esmaltados de rojo.
Y contenta, por Dios,
contenta.

Silvia Favaretto - serbare (in memoriam) - Italia

*****

LA NOTTE DEI CORPI

Mi sono vista di cenere,
sbriciolata, impalpabile,
completamente secca e grigia.

Mi sono vista di cenere
gli occhi duri e vitrei
che diventavano polvere, fango secco.

Mi sono vista impastata in terra e pietra
scavare verso la luce fino a tornare in me
alzarmi da terra nella notte scura
sentire ancora una volta il freddo e il timore.

Mi sono vista fare qualche passo vacillante
recuperare poco a poco vigore e forza
camminare sullo sterrato
fino ad arrivare alla tua porta,
ed eccomi qui,
donna di carne e nervi,
per dirti
che non mi hai ucciso,
che nemmeno stavolta morirò,
che questo stillicidio dovrà durare
un altro bel po d’ore per lo meno.

LA NOCHE DE LOS CUERPOS

Yo me he visto de cenizas
desmigajada, impalpable
completamente seca y gris.

Yo me he visto de cenizas
los ojos duros y vidriosos
volviéndose polvo, barro seco.

Me he visto amasarme en tierra y piedra
excavar hacia la luz hasta incorporarme
levantarme del suelo en la noche oscura
sentir una vez más el frío y el pavor.

Me he visto echar pasos tambaleantes
recuperar de a poco vigor y fuerza
andar por el camino
hasta llegar a tu puerta,
y acá estoy,
mujer de carne y nervios,
para decirte
que no me mataste,
que esta vez tampoco me muero
que este goteo ha de tardar
unas cuantas horas más por lo menos.


*****

Il porto agognato

Il contatto tra l'immagine e il suo riflesso
tra l'umidità dei passi
e il cammino di pietra
verso il marmo tenue
della tua sepoltura.
Arriverai, non dubitarne.
Sii contento di camminare controvento.

Da cosa ti salva la poesia, se non riesci a
sopportare la vita?
Niente a questo mondo serve
fuorchè lo stridore dei passeri
e il tuo primo, sofferto, verso.

El puerto deseado

El contacto entre la imagen y su reflejo
entre la humedad de los pasos
y el camino de piedra
hacia el marfil tenue
de tu sepultura
Vas a llegar, no cabe duda.
Alégrate de caminar a contra viento.

¿De qué te salva la poesía, si no podés aguantar
la vida, hermano?
Nada en este mundo sirve
sino el chillido de los pájaros
y tu primer, dolido, verso.

*****

ASPETTATIVE

Non ho mai voluto diventare la sposa perfetta
taciturna e infallibile nelle pulizie
sempre a modo e rispettosa
la regina del focolare di cui far sfoggio alle cene...
e quando apparve la fata madrina
le ho detto che c’erano regali migliori
di un vestito da sera e quattro destrieri:
“Voglio un passaporto, un’amica vera e molto tempo libero”
e per essere più sicura, aggiunsi:
“Le scarpe di cristallo mi fanno venire le vesciche
e stanotte
voglio
ballare
scalza”.

EXPECTATIVAS

Nunca apunté a ser la esposa perfecta
calladita e infalible en la limpieza
siempre ubicada y respetuosa
la reina del hogar para lucir en las fiestas...
y cuando apareció el hada madrina
le dije que había mejores regalos
que un vestido de cóctel y cuatro potros:
“Quiero un pasaporte, una amiga de verdad y mucho tiempo libre”
y para estar más segura, añadí:
“Los zapatos de cristal me dan ampollas
y esta noche
quiero
bailar
descalza”.

Silvia Favaretto – Fuego nada más -Italia

Silvia Favaretto - Lobo -Italia

Silvia Favaretto - En esta hora inocente-Italia
https://youtu.be/S19Cm7LsNx8


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Carlos Esteban Cana – Comunicador y escritor.  Nació en Bayamón, Puerto Rico, pero se crió en el pueblo costero de Cataño. Fundador de la revista y colectivo TALLER LITERARIO, publicación alternativa que marcó la última década de creación literaria boricua en el siglo XX.  Ha trabajado en el Instituto de Cultura Puertorriqueña como Coordinador Editorial, Director de Prensa para la V Feria Internacional del Libro de Puerto Rico y como Coordinador de Medios para el Encuentro de Escritores De-Generaciones.  Su periodismo cultural ha sido publicado en periódicos y publicaciones como Dialogo, Cayey, CulturA, El Nuevo Día, y Resonancias, entre otras.  Fue parte del colectivo El Sótano 00931.  Colaboro con el poeta Julio Cesar Pol, junto a Nicole Cecilia Delgado y Loretta Collins, en la antología Los Rostros de la Hidra.

Su periodismo cultural es reproducido en diversos espacios y bitácoras cibernéticas, con columnas como: Breves en la cartografía cultural; Aquí allá y en todas partes; Crónicas urbanas y el boletín En las letras, desde Puerto Rico, en bitácoras como ConfesionesSólo Disparates, Panaceas y placebos, Boreales, Revista Isla Negra y en periódicos como El Post Antillano.  Tiene tres libros publicados: Universos (micro-cuentos); Testamento (antología poética; una selección de 46 cuadernos) y Catarsis de maletas (cuentos).  Actualmente reside en la ciudad de Nueva York y desarrolla la plataforma multi-mediática Servicios de Prensa Cultural.  Para Carlos Esteban Cana profesar creación y cultura es como recibir oxígeno; vehículos que le permiten ejercer su libertad.