martes, 8 de julio de 2014

Espejismos

por  Caronte Campos Elíseos


Caminando por las calles en medio de una crisis nerviosa-emocional, buscaba donde poder tomar un calmante, un té, o alguna sustancia que tuviera efecto tranquilizador.  Llegué a uno de los cafetines de la sirena de la doble cola.  Allí me senté luego de ordenar un posillo de dos onzas con precio de dos litros.  Rodeado de cristales y espejos comenzaba a sentirme mejor, hasta que se acercó y se sentó a mi lado un personaje desconocido.  El local estaba abarrotado y solo quedaba la silla donde había colocado yo mis pertenencias.  El solitario hombre me preguntó si las podía retirar para el ocupar el espacio.  Accedí, por aquello de hacer mi buena obra del día.  Noté de inmediato que estaba tomando lo mismo que yo.  Llegué a la conclusión que este era otro loco desquiciado víctima de sus propias fobias (al igual que yo).  Ubiqué mi silla de espaldas al hombre, a manera de evitar de su parte cualquier intento de interacción.

Esfuerzo infructuoso ya que de inmediato comenzaron los intentos de conversación. 

-"Yo te conozco", me dijo. 

Ya en la quinta ocasión no tuve más remedio que contestar, y cuestionar de donde me conoce el desconocido.  Me dice que él sabe muy bien quien soy, y que es lo que hago.  Ya algo preocupado por mi complejo de persecución, le pregunto qué es lo que tanto sabe. 

-"Se muy bien que eres escritor.  Sé muy bien que es lo que escribes, y sé muy bien donde lo escribes.  También sé que administras un blog donde promueves la oposición."

Con los nervios de punta derramé mi bebida.  El tiró la suya.  Quizás como un acto de solidaridad, pensé.  Me dijo que me calmara que él es mi principal (si no el único) admirador.  Continuó diciendo que él trabaja directamente con políticos del país, y que le había encantado mi última publicación sobre la gestión gubernamental.  Me dijo que él conocía todas las interioridades de cada uno de los proyectos mencionado en el escrito.  Dominado por el magnetismo de su personalidad, me envolví en la conversación.  Le pedí que me ilustrara sobre el primero, la venta de la telefónica.

-"La venta de la telefónica fue necesaria en su momento.  Era una carga para el gobierno, insustentable.  Además dio paso a la libre competencia en el campo de las telecomunicaciones."  Indicó con entusiasmo.

Por mi mente pasaban las escenas de la huelga, la sangre, y lo pobre y caro de los servicios actualmente.  Me pareció curioso ese punto de vista, así que le cuestioné por el segundo punto.

-¿Qué opinas sobre las obras monumentales?  Pregunté con intriga.

-"Bueno, la realidad es que esas grandes obras nos han colocado a la vanguardia de las grandes ciudades en materia de infraestructura.  Y los servicios que nos ofrecen son de primera clase."

No pude evitar pensar en la gran deuda pública que heredamos gracias a esos mega-proyectos.  Todos se pagaron al triple de su costo real, y actualmente generan gastos astronómicos para nuestros bolsillos.  Sin mencionar que el súper tubo o súper acueducto, se pensó para evitar las sequías en el país, y ahora mismo nos encontramos en alerta roja por la escasez del preciado líquido (no hablo del ron, sino del agua).  Algo extraño pasaba en la mesa.  Mientras yo reía por lo que pensaba, el parecía reír por la misma razón. 


-"Mira, recuerdo que la tercera medida mencionada en tu escrito fue el IVU.  Imagina como estarían las arcas públicas si el gobierno no hubiera implementado tal impuesto.  Los recaudos estarían por el piso y los servicios se verían afectados."

Asentía con la cabeza lentamente y simultáneamente pensaba en la ineficiencia del gobierno para cumplir con el 100% de la captación del IVU.  El gobierno carece de la capacidad para allegar la totalidad de IVU cobrado, mientras miles de comerciantes lo cobran al consumidor y no lo reportan al Departamento de Hacienda.  La evasión proviene del empresario y no del cliente común y corriente.  Me dio la  impresión de que el acompañante inesperado, estaba un tanto ofuscado por sus aparente conexión con el aparato gubernamental.  Seguí con su charla sobre mi escrito, punto por punto.  Tocaba el turno a la privatización y a las Alianzas Publico Privadas (APP).  Me miraba directamente a los ojos sin pestañar casi, y disertaba sobre las ventajas y bondades de la gestión pública en manos privadas. 

-"Imagina el alivio para las finanzas públicas con el simple hecho de que el capital privado invierta en la sana administración que la politización no puede brindarnos.  Aparte de la mejoría enorme en los servicios que recibimos."

Ahora sí, pensé, este lunático esta fuera de sí.  Se ha engullido todo el discurso que los políticos nos han querido meter por ojo, boca y nariz.  La empresa privada no solo quiere lucrarse de las riquezas que generan corporaciones públicas como la Autoridad de Energía y la Autoridad del Agua, si no que quieren hacerlo sin invertir mucho o ningún dinero de sus cuentas bancarias.  No recuerda a Ondeo que no pudo lidiar con los salideros de Acueductos.  El aeropuerto, las autopistas, el súper tren, todos en manos privadas y siguen con la misma chapucería de toda la vida.  Sin terminar los terminales, sin tapar los cráteres de las vías públicas, y sin transporte integrado que ofrecía la Autoridad de Transporte Integrado (ATI).  A ti te han vendido gato por liebre, pensaba yo mientras reía burlándome del pobre incauto.  El a su vez, reía al igual que yo.  Miro hacia todos lados por la situación un tanto incomoda. Me arriesgo a preguntar lo siguiente, no sin antes ordenar la misma bebida que se había derramado, lo cual el impertinente vecino imita.

-¿Qué opinas entonces de las exenciones contributivas a las empresas foráneas y los incentivos a los industriales? 
  
-"¿Que tú crees?"  Me pregunta retóricamente.  "Es lo menos que puede hacer el gobierno por el único sector económico que puede ofrecer empleos de calidad y bien remunerados a los puertorriqueños.  Las grandes compañías y las mega-tiendas son las que realmente ofrecen trabajos dignos  y mantienen el desempleo en niveles relativamente bajos.  Es lo más justo, que reciban algo a cambio.  Aunque sea solo una ínfima parte comparado con lo que aportan a nuestra economía."


No quise entrar en debate con el individuo porque a todas luces es un fanático político empedernido.  Parece que no ha escuchado decir que las empresas que ofrecieron 25,000 empleos por los cambios en la ley de cierre no cumplieron su promesa.  Tampoco los amigos empresarios de uno de los gobernadores con todas sus inyecciones de capital, pudieron paliar la crisis actual.  Y ni hablar de la promesa del gobernador, donde ofreció crear 50,000 empleos en sus primeros meses.  No conoce este lacayo de los grandes intereses, la tasa de desempleo actual que ronda el 15% y es la mayor en todo el territorio americano.  Ya me sentía algo transido por las expresiones del servil amigo.  Me levanté para ordenar algo de comer y beber.  Al regresar a la mesa el hombre había ordenado exactamente lo mismo que yo.  Una actitud irascible debo mencionar.  Solo para confirmar mis sospechas sobre la tendencia capitalista del copión impertinente, continué la conversación con otra pregunta capciosa. 
        
-"¿Qué opinas entonces de los puntos cinco y diez de mi última 
entrega?"

-"Ambas medidas necesarias para solventar la crisis.  Primero, los despidos de empleados públicos, una gran movida para disminuir los gastos del gobierno en nómina innecesaria.  Aparte de que tantos empleados públicos eran demasiados para tan poco trabajo, a tal punto que se pasaban horas mirando revistas y bochincheando entre cubículos.  Robándose los sueldos altísimos que devengan.  Por el otro lado, las enmiendas al retiro vienen a reforzar la medida anterior.  Los empleados que se quedan en sus puestos deben aportar más al sistema para que no colapse.  Dos medidas que se complementan, en mi opinión."

Por un momento me hace dudar su acuciante explicación.  Pero mientras saboreo el insípido emparedado, le explico las cosas que llegan a mi mente.  Las familias de los 18,000 despedidos.  También visualizo los talonarios de los otros miles que se quedaron y que ahora reciben menos dinero gracias al aumento en la aportación.  Pero más que nada, pienso en la realidad actual.  La inmolación de tantas familias no resolvió nada.  Todo lo contrario, al parecer la crisis se profundizó y acentuó aún más luego del despido masivo.  Era de esperarse... menos empleos, más desempleados, menos recaudos, más beneficios pagados (desempleo, PAN, la tarjetita, Plan 8, entre otros).  El genio que concibió el plan debió quedarse dentro de su botella.  Al mismo tiempo que le hablo toda esta bazofia, observo con disimulo a mi gran admirador.  Me consuelo con notar el hecho de que su emparedado aparenta estar igual de malo que el mío. 

-"Tienes toda la razón.  La verdad es que eres un gran escritor."  Me expresa con ahínco.  "Es por esa misma razón, de que no tuvieron el efecto esperado los despidos masivos, que las autoridades se han visto en la obligación de aumentar los servicios básicos a la ciudadanía.  Eso nos lleva al punto seis de tu obra maestra.  El gobierno ha tenido que subir el agua y la luz como medida de recaudo adicional.  Es justo y necesario si queremos que el aparato gubernamental se mantenga funcional.

-"De verdad que tú eres un demente irracional."  Respondo sorpresivamente hasta con la boca llena de comida.  El no responde por la misma razón, tiene su boca llena del insulso manjar.

-"No es posible que existan personas con ese tipo de pensamiento que tienes tú.  No piensan en que la causa real del encarecimiento de los servicios básicos, que son derechos de todo ser humano, es la corrupción rampante de la que hemos sido víctimas.  Es a causa de todo lo que se han robado, década tras década, que hoy vivimos en la miseria y el empobrecimiento.  Nos han endeudado desde aquí hasta el próximo milenio para robarse hasta los clavos de la cruz.  Y nos siguen clavando en las mentes la creencia de que es culpa de las uniones y sindicatos, de los aires acondicionados y piscinas en residenciales públicos, cuando son ellos los únicos y verdaderos filibusteros."

Mi atragantado seguidor ni siquiera se inmuta al escuchar mi diatriba.  Solo le alcanza el aire para cuestionarme sobre el punto 11 que hace referencia a los fondos ARRA.  Le comento mi parecer sobre dichos fondos:

-"A esos fondos les pasó como a Ondeo... se fueron como el agua.  El gobierno de turno se robó esos $7,000 millones.  Le pasaron gato por liebre a los propios federales, con todas sus normas y procedimientos, y ahora ni ellos mismos pueden rastrear a donde fue a parar todo ese dinero.  Mientras, nos hacen creer que lo invirtieron en obras de importancia y relevancia para el pueblo.  Se gastaron el presupuesto de todo el cuatrienio, aumentaron la deuda con los bonistas, y se embolsillaron los chavos de los federicos.  Y pa' joder... casi gana otra vez."

El interlocutor reacciona a estas palabras, algo airado debo decir.  Parece no estar de acuerdo conmigo y con tono alto y actitud desafiante despotrica en contra mía:

-"Ahora soy yo el que no puede creer que existan personas como tu, con esa clase de puntos de vistas.  Los gobernantes han hecho todo lo que está a su alcance para evitar que llegáramos a esta tan precaria situación.  Solo basta con dar un paseo por el área metropolitana y ver las grandes obras que se realizaron, gracias a esos fondos.  Ni tu ni nadie puede decir que los federales no están al tanto de lo que sucede en esta isla.  Están más conscientes que los mismos puertorriqueños.  Tan es así, que han nombrado un monitor federal para la policía y unas comisiones especiales de estatus y otras más para velar los fondos de educación.  Lo que falta que me digas es que también se robaron los $1,000 millones destinados para las comunidades especiales."

Por la dinámica que ha surgido en la conversación decidí no contestar esa pregunta sarcástica.  Tampoco iba a entrar en detalles de lo que a todas luces es un secreto a voces.  En las comunidades especiales hicieron unas cuantas canchas de baloncesto, sembraron unos cuantos postes de luz, y adiós que les vaya bien.  Hasta que el próximo huracán categoría 3.5 se lleve todo lo que se les dio como dádiva.  Llegué a la conclusión que mi fiel adepto (si es que lo es a estas instancias), es un avezado en materias políticas.  Aunque ya he realizado que no comulgamos nuestros puntos de vistas, quise probar con el último punto del escrito en controversia que faltaba por discutir.

-"En lo que debemos convergir opiniones es en el atropello a la clases trabajadora del país.  Los han despedido, les han robado un retiro digno, le han metido la mano en el bolsillo para expoliar sus salarios.  Y no conforme con eso, los han despojado de la inmensa mayoría de los beneficios adquiridos con años de lucha sindical.  Un retroceso en cuanto relaciones obrero -  patronales se refiere.  Simultáneamente esto sucede, por otro lado los políticos viven como emiratos árabes.  Comodidades, lujos, riquezas, escoltas, salarios ridículamente altos para lo que realmente hacen, asesores con contratos millonarios, y toda suerte de pompa y boato."

-"En lo que debemos convergir es en que tu padeces alguna enfermedad mental que afecta tu raciocinio.  Ahora entiendo porque escribes tantas sandeces.  Así deberías llamar a tus escritos en lugar de solo disparates.  A parte de lo dramático que me saliste.  Es evidente, y todo el pueblo ya se ha percatado, de cuál es el verdadero problema en esta isla estrella.  Eso son los mal llamados trabajadores del gobierno junto con sus uniones y sindicatos.  Son como parásitos que merman la capacidad productiva de las corporaciones públicas.  Con sus sueldos y tiempos extras, sus días por enfermedad incontables y sus vacaciones relativamente eternas, son los que han llevado las agencias gubernamentales a la bancarrota."

Miles de pensamientos pasaban por mi mente.  Era como una película relacionada a los últimos cincuenta años.  Nosotros los puertorriqueños no somos ni la sombra de que antes éramos.  En lugar de proyectarnos hacia adelante, hacia arriba y hacia mejorar en todos los ámbitos colectivos e individuales, nos empeñamos en que aquellos que han logrado superarse con esfuerzo y labor, lo pierdan todo.  No estando conforme hasta que todos toquemos fondos en lugar de que todos lleguemos a la cima.  Así vivimos ahora.  Deseando el mal a otros solo porque no tenemos calidad de vida.

Tanto improperio me hizo perder la poca cordura que me queda después de tanta habladuría.  Sin medir mis fuerzas y sin contener mis impulsos defensivos, arremetí contra el insultante contertulio.  Al estilo de las peleas en restaurantes de Condado, le propiné un golpe fuerte y certero.  Directo a la nariz, inmediatamente comenzó a correr la sangre.  No pasó mucho tiempo cuando fui expulsado del lugar con mi mano derecha adolorida y ensangrentada.  Todavía trato de entender las palabras del gerente del cafetín mientras tiraba mis pertenencias fuera del local:


-"Dale gracias a Dios (no se de quien me hablaba) que no te cobro el espejo roto, jodio loco."

¡Levántate y anda!

martes, 17 de junio de 2014

Gestión Gubernamental

por  Caronte Campos Elíseos



Es típico ver entre mis escritos unas lagunas en el tiempo.  Eso es simbólico de las lagunas mentales que padezco muy a menudo.  Cuando no estoy perdido en esa locura abismal, salen de mis pensamiento solo disparates.  Disparates que aparecen en este espacio, solamente por obra y gracia del creador, es decir... yo mismo.  Pero una vez sumergido en la escasez de criterio y de musa para documentarlo, tengo por mala costumbre enumerar cosas.  Cosas que no tienen sentido, como casi todo lo que transita por mi hemisferio cerebral izquierdo.  Así qué en está ocasión, y por falta de materia gris, voy a enunciar las acciones que nuestros gobiernos han implementado para paliar la crisis económica y fiscal con el único fin de salvarnos de la miseria, del déficit fiscal y del descalabro estructural. 


1. Venta de Activos (Telefónica)

2. Mejoras en la infraestructura (Súper Tren, Súper Tubo, Súper Coliseo, y todas las obras Superlativas) 

3. IVU (7% a solicitud del pueblo en una gran marcha de apoyo al impuesto)

4. Privatización (Ondeo, Inc)

5. Enmiendas al Retiro (de los empleados de línea o subordinados de “entry level”)

6. Aumento en los servicios básicos 

7. Exenciones Contributivas  a las Compañías Foráneas 



8. APP (Autopistas, Aeropuerto, Choliseo, Centro de Convenciones)

9. Subsidios a los Industriales 

10. Despido de empleado públicos (18,000+10,000 empleos indirectos aprox.)

11. Aumento del financiamiento federal (Fondos ARRA- $7,000 millones)

12. Consentimiento de mayor intervención federal (FBI, Monitor Federal para la policía)

13. Refuerzo de las relaciones con los inversionistas (Amigos de los gobernadores invirtiendo de buena fe en el país)

14. Fideicomiso para la autogestión de comunidades especiales (1,000 millones de dólares)

15. Despojo de derechos y beneficios adquiridos a los empleados públicos (congelación de convenios colectivos)


A todas luces y sin entrar en cada punto en su fondo, estas medidas implementadas tienen un propósito particular.  Cada una de ellas fue concebida por diferentes motivaciones.  Los resultados de estas acciones de buena fe se deben discutir con un mínimo de raciocinio. Del cuál en este momento me encuentro en déficit. 



¡Levántate y anda!

miércoles, 4 de junio de 2014

En las letras, desde Puerto Rico: Algunos acontecimientos en el panorama literario

por Carlos Esteban Cana


A continuación adelantamos algunas imágenes, una muestra, de las presentaciones, eventos y libros que reseñaremos durante las próximas semanas. Como siempre, el panorama de las letras en Puerto Rico es uno dinámico, en el que la diversidad de creadores, de una u otra forma, contribuye a la polifonía artística actual. Acontecimientos que además nutren las ediciones de este boletín.



Presentación Del escándalo al asombro  de Yván Silén




Presentación de 69, de Edgardo Nieves Mieles


        


Presentación de Sobre la huella, de Fernando Cros




Julia de Burgos en la Biblioteca Nacional




Conversación acerca de La muñeca, libro infantil de Magaly Quiñones


      


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Carlos Esteban CanaComunicador y escritor.  Nació en Bayamón, Puerto Rico, pero se crió en el pueblo costero de Cataño.  Fundador de la revista y colectivo TALLER LITERARIO, publicación alternativa que marcó la última década de creación literaria boricua en el siglo XX.  Ha trabajado en el Instituto de Cultura Puertorriqueña como Coordinador Editorial, Director de Prensa para la V Feria Internacional del Libro de Puerto Rico y como Coordinador de Medios para el Encuentro de Escritores De-Generaciones.  Su periodismo cultural ha sido publicado en periódicos y publicaciones como Dialogo, Cayey, CulturA, El Nuevo Día, y Resonancias, entre otras.  Fue parte del colectivo El Sótano 00931.  Colaboro con el poeta Julio Cesar Pol, junto a Nicole Cecilia Delgado y Loretta Collins, en la antología Los Rostros de la Hidra.

Su periodismo cultural es reproducido en diversos espacios y bitácoras cibernéticas, con columnas como: Breves en la cartografía cultural; Aquí allá y en todas partes; Crónicas urbanas y el boletín En las letras, desde Puerto Rico, en bitácoras como Confesiones, Sólo Disparates: buscando la luz al final del túnel, Panaceas y placebos, Boreales, Revista Isla Negra y en periódicos como El Post Antillano.  Tiene tres libros publicados: Universos (micro-cuentos); Testamento (antología poética; una selección de 46 cuadernos) y Catarsis de maletas (cuentos).  Actualmente reside en la ciudad de Nueva York y desarrolla la plataforma multi-mediática Servicios de Prensa Cultural.  Para Carlos Esteban Cana profesar creación y cultura es como recibir oxígeno; vehículos que le permiten ejercer su libertad.

viernes, 30 de mayo de 2014

Discursos

por  Caronte Campos Elíseos


En estos días en los que he experimentado cierta tranquilidad emocional, y ante la ausencia de esas voces en mi cabeza, he realizado algunas actividades atípicas para mí.  Entre ellas, salir a tomar un poco de sol (con un "real feel" de 110 F), ir a un centro comercial, y ver un poco de alguna programación televisiva.  Para mi sorpresa, al encender el televisor, ese en el cual solo puedo ver la transmisión de un único y exclusivo canal aún con la señal digital (algo incompresible para mi), se dirigía a su pueblo el gobernador de Puerto Rico.  Estaban transmitiendo su mensaje de estado, de situación, o protocolar.  Da igual. Como quiera que se le llame, la intención principal es entretener las masas y no rendir cuentas.  En este país nadie rinde cuentas.  Mucho menos si lleva corbata y tiene escoltas o guardaespaldas.  En fin, el hombre comenzó su exposición oral hablando de las pésimas condiciones en las que encontró el gobierno cuando asumió el poder.  Incluso habló de una niña de nueve años que interesa aportar desde ahora, con sus nueve años, al desarrollo del país.  No sé cuáles eran sus expectativas al postularse, porque es de todos conocidos que el gobierno está, desde tiempo inmemorial, en un descalabro financiero y económico.  Si el honorable tenía expectativas diferentes a esta realidad, y sobre lo que iba a heredar al ganar las elecciones (por un pelo), luego de tantos años como servidor público, entonces quien debe gobernar en esta isla estrella es la niña de nueve años.

Después de esa introducción donde habló de la crisis existencial de Puerto Rico, donde existen todo tipo de dificultades económicas, y donde no existen soluciones aparentes, continuó con las cosas que él NO va a hacer.  No va a botar gente, no va a añadir contribuciones, no va aumentar los peajes, y mucho menos va a subir el IVU.  Tampoco va a despedir empleados públicos, no va a aumentar la luz ni el agua, y mucho menos va a quitar fondos a la Universidad.  Ni siquiera va a aumentar la matricula, ni tampoco va a privatizar los recintos.  No, no y no va a exigir más de la clase trabajadora que en gran medida sostiene la operación gubernamental.  No va a ponerle más cargas impositivas ni tampoco va a someter legislación que los afecte adversamente.  Los aplausos eran monumentales.  No sé si eran truco mediático de los canales de televisión que orquestaron la transmisión simultánea, o simplemente los asistentes seguían un libreto.  Lo que sí sé, es que de no ser por los que estaban dormidos en el hemiciclo, los que atendían celulares y los que enviaban mensajes de textos, “tuits” y actualizaciones de estado en Facebook, los aplausos serían altamente perturbadores. 

Continuó el gobernador con lo que en realidad él sí va a hacer (en su realidad personal).  Al menos a intentar hacer.  Lo que dijo en esas dos largas horas de mensaje se pudiera resumir en una oración.  "Voy a paliar la centenaria crisis que nadie más ha podido resolver".  Como todos los exgobernadores, Agapito se presenta como el superhéroe de la película.  Ahora con su propio programa televisado.  Tiene en su poder, gracias a su capacidad mental, todas las medidas remediativas para la misérrima situación que vive el país.  Enumera todos los proyectos que su administración radicará en pos de adelantar en la lucha contra la miseria.  Acto seguido presenta su obra consumada, el próximo presupuesto del país balanceado.  Las ovaciones fueron colosales.  Como es costumbre en estos eventos, los homólogos del gobernador se ponen de pie.  Mientras, los que pertenecen a la oposición política, permanecen sentados y haciendo gestos de desaprobación.  Luego de la extensa celebración, retoma el gobernador su discurso.  Me veo tentado a desconectar el televisor.  No podía cambiar de canal porque solo recibo señal de uno de ellos. 

Después de la introducción y pasado el punto culminante del mensaje, llegó la conclusión o cierre.  En esta parte del discurso, comienza la propaganda utópica.  El discurso preparado para  las gradas.  Con el único propósito de avivar las masas y activar las huestes.  Toda una alocución demagógica disfrazada como apología del futuro.  Eso, o yo desde mi desahucio intelectual no entiendo nada.  Brotan del mensaje las grandes obras por realizar, los grandes cambios por implementar, las maravillas por materializar y la mar de metas y objetivos por alcanzar.  Todos con la certeza, la convicción y la fe de que serán posibles.  La transformación nuestra de la chatarra que ahora somos, en la Meca del desarrollo.  Impulsado por mí ignorancia no tengo más remedio que preguntarme: ¿Si hace tanto tiempo estamos tan mal y no va a sacarnos más dinero, con que carajos va a hacer todo lo que promete?  Llego a pensar que el gobierno pasará a ser uno más costo efectivo operacionalmente.  Una ilusión más de mi mente traidora.  Llega por fin el final.  Por fin porque lo esperaba, y final porque pareciera que vivimos el comienzo de la culminación de nuestra perenne crisis. 

La clausura viene matizada por loas hacia los puertorriqueños.  Resalta las cualidades, las virtudes, talentos y dones de los boricuas.  Incluso, como si se tratara de un discurso de antaño, hace referencia a la capacidad de los trabajadores locales.  Con gran emotividad afirma que somos la mejor mano de obra del mundo.  No solo eso, tiene la fuerza de cara de repetirlo en una segunda ocasión.  No es que yo sea tan viejo, pero me pareció escuchar a Muñoz Marín con su famosa y nunca bien ponderada operación, "manos a la obra".  Admito que sentí deseos de vomitar.  Ahora irán muchos de los que aquí leen a decir que soy PNP.  La verdad, me vale.  Fue en ese preciso instante que apagué el televisor con una interrogante que hasta el sol de hoy no le encuentro respuesta.  ¿Si somos la mejor mano de obra del mundo, porque carajos hay que darle tantas exenciones e incentivos a las empresas foráneas para que operen en Puerto Rico?  Esa es la pregunta.         

Como yo soy un simple lego en política y economía (y también en infinidad de temas), me dispuse a escuchar y leer los análisis de los expertos de este país.  No de los millones de expertos que radican en bares, cafeterías y agencias hípicas.  Sino de los que tienen un título o profesión en esas materias.  Sin entrar en los méritos de si son ganados u otorgados tales credenciales.  Todos coinciden en que son puras falacias las aseveraciones del gobernador en su mensaje.  Dicen los economistas más reconocidos en este país (ya sea por su trayectoria o por su politiquería) que la realidad es que el presupuesto no está cuadrado.  No sé qué significa eso, tal vez que no se ve igual desde todos los lados.  Por supuesto, no se ve el presupuesto nacional de la misma manera desde el residencial Nemesio Canales que desde los interiores de Plaza Las Américas.  Encuentran fallas, lagunas, y omisiones en materias financieras.  El panorama que ellos esbozan en sus escuetas declaraciones, es diametralmente opuesto al presentado en el discurso del gobe.  ¿Será que en este país los economistas no tienen ninguna puta idea (NPI, por sus siglas puertorriqueñas) sobre las finanzas gubernamentales? 

Al otro día y sin contemplaciones, le sueltan las cadenas a la sayón del gobierno.  Ni corta ni perezosa, la secretaria de estrategias de captación, anuncia las nuevas medidas para recaudar los fondos para cuadrar el presupuesto.  El mismo presupuesto que el día anterior el gobernador había anunciado con bombos y platillos que lo presentaba balanceado.  En palabras de la testaferro gubernamental, es un presupuesto con proyecciones difíciles de alcanzar.  Es la segunda vez que el gobernador repite este libreto.  Entre las medidas presentadas para legislación, se encuentran los aumentos de impuestos sobre las ventas de casas y sobre las ganancias por la venta de hogares.  Un nuevo impuesto sobre la perdida (si, sobre la perdida) en la venta de viviendas.  También presentaron proyectos para la revisión de bonos navideños y beneficios de empleados de confianza.  Anuncian además el plan de reducción de gastos en el gobierno,  con el cierre sistemático de alrededor de 100 escuelas, la fusión de las procuradurías y algunas agencias para minimizar los costos operativos, aumento en los días y horas de trabajo, entre otras medidas.  Y para cerrar con broche de oro, anuncian la reducción del bono a los envejecientes.  Dicho bono ahora será basado en una fórmula de recaudo.  Es decir, si se cumple con los ingresos establecidos en las proyecciones.  Demás está decir que es algo sospechoso viniendo de la entidad que se encarga de establecer las proyecciones, gestionar los cobros y realizar la contabilidad final de los ingresos.  En otras palabras, los cabros velando las lechugas. 

Como siempre pasa en la historia de los oprimidos, la soga parte por lo más fino.  Todo lo dicho en los discursos protocolares pintan un panorama ficticio.  Todos los discursos que escuchamos de los políticos, son similares a los discursos de las religiones, cargados de fe y esperanzas.  Todos los discursos están disfrazados con demagogias y falacias apalabradas. Pero la verdad es otra.  Los discursos nunca otorgan lo que ofrecen.  Lo que los discursos dan, la realidad lo quita.  Lo que los discursos prometen, el tiempo desvanece.  Y seguimos aquí, víctimas de la verdad, esclavos del tiempo y ovejas de los discursos.



¡Levántate y anda!

miércoles, 21 de mayo de 2014

La gran verdad

por Angelo Negrón

Divisó a su mejor amigo entrar al bar donde habían quedado en encontrarse. Con ojos sollozos y hedor a alcohol abrazó al recién llegado. Le dio la bienvenida y su voz turbada exigió al cantinero que le sirviera un trago a su hermano del alma. Mismo que le comentó, en ese instante, su asombro al verlo tan borracho. Él respondió que se encontraba triste y deseoso de olvidar. Dándole una palmada en la espalda le invitó a jugar billar. Después de varios juegos; el borracho prometió que la bola roja entraría en la buchaca de la esquina derecha y perdió el quinto juego al ver entrar la bola negra en la de la izquierda. Su amigo no podía dar crédito a lo que veía pues nunca le había ganado tantos juegos seguidos a quien conocía como un campeón en tal menester. Lo vio tambalearse y buscar asirse a la pared cercana.

—Ya no puedes más. Vamos, te llevo a tu casa— comentó sonriente.

El borracho negó con la cabeza repetidamente. Soltó algunos sollozos a pesar de que trató de no mostrar sentimientos ajenos a los que le causaba el licor. Casi recostado de la pared caminó hacia una puerta cercana y entró al lavabo. Permaneció un rato dentro. Al salir tenia la bragueta abierta y la camisa abotonada de forma impar. Con los ojos perdidos en las fotos de hermosas mujeres semidesnudas que promovían la cerveza o los cigarrillos del momento decidió confesarle a su amigo la razón por la que había bebido esa noche.

—Te acuerdas cuando te conté la historia de la rubia que conocí en el restaurante cerca de mi trabajo.
—¡Claro que sí! ¿Cómo olvidar tal aventura? Si me la has repetido por los últimos tres meses con lujo de detalles. Sobre todo la formidable e instruida manera en que te...
—Sucede hermano mío— interrumpió el borracho— que no te he dicho toda la verdad...
—No jodas. ¿Es mentira?
—Lo de tener sexo con ella es verdad. Fue en muchas ocasiones. No he de negar que fueron los mejores días de mi vida. Era tremenda, tanto que, me olvidé de mi esposa y hasta por poco la pierdo al no prestarle atención. De hecho estamos juntos por nuestros hijos, por que si no, ya me hubiese mandado al infierno, Durante y después de esa rubia dejé de hacerle el amor.

—A ver. Pues dime ¿qué verdad te falta de contar?

—Verás. Desde esos meses no le hago el amor a mi mujer...

—Aha; eso ya me lo dijiste...


El borracho miró hacia todos lados y, a pesar de que no existía nadie cerca, le hizo señas de que se aproximara para poder decirle un secreto.

—Perdona. Es que estoy medio tuerca. Esa rubia me confesó que padecía el virus del SIDA y corrí al doctor. Después de varios estudios me dio la buena noticia, según él, de que no sufría SIDA. Sólo era portador del HIV, o sea, soy trasmisor...

—Pero, ¿Cómo? ¿Cuándo?— tartamudeó su amigo.

Observó al hombre palidecer y tal sufrimiento lo impaciento, pero siguió adelante en su explicación. Le repitió que desde ese entonces no tocaba a su mujer bajo el temor de contagiarla. Veía su matrimonio perdiéndose en el remolino que eso significaba. Los hijos de ambos no serian la excusa para siempre y él lo sabía. Tenían muchos problemas pues su esposa, según dijo, era muy fogosa y lo deseaba ciertas noches. Reconocía que ella se estaba cansando de su desprecio y, además, la amaba con todo su ser.

El individuo sudaba a raudales. La confesión de su amigo lo dejó con la boca abierta y no pudo disimular su nerviosismo cuando le respondió que contara con él; que para eso eran amigos. Se alejó del borracho. Pidió dos tragos que consumieron abrazados y llorando su pena.

—Maldita rubia, hermano; maldita aventura— mencionó el borracho tambaleándose cada vez más.

—¡Así es! Que porquería es esta vida— respondió mientras sacaba un cigarrillo de la cajetilla y lo encendía para fumarlo en tres bocanadas.

—Durante estos meses he padecido este secreto solo. Debí compartirlo antes contigo, pero no me atrevía por miedo a tu desprecio. ¿Recuerdas aquella depresión por la que estuve recluido? Nadie, siquiera tú, supo que fue lo que me afectó. Sucedió cuando me enteré de todo y guardármelo me causó más daño aún.

—En las buenas y en las malas. Para eso somos compadres— contestó afligido.

—Sí. Lo peor de todo es que la razón para emborracharme hoy es que, después de tanto soportar y no caer ante los avances de mi mujer, anoche le hice el amor.

—¿Cómo?—
preguntó incrédulo.

Ambos rostros se convirtieron en tristeza pura. Entre pequeñas pausas y grandes maldiciones le explicó que no pudo contra la tentación. Su mujer había aparecido desnuda en la habitación y comenzó a provocarlo. Él se negó al principio, pero las promesas de placer y los recuerdos de noches compartiendo la almohada lograron que ella ganara.

—Ahora es tarde amigo mío. Estoy aquí llorando por lo que le hice a la mujer que más he amado en mi vida. Mira si soy un desalmado que no estoy del todo arrepentido. Anoche mientras le hacia el amor supe que quiero volver a hacerla sentir y gozar del tiempo que nos quede juntos. Sólo le pido a Dios que sean varios años más. Te ruego no cuentes esta verdad. Necesitaba compartirlo. No quiero estar en el hospital de nuevo por aguantar tanta tristeza dentro de mí.

Volvieron a abrazarse. Después de un apretón de manos, varias palabras de aliento y de repartirse la cuenta que pagaron al cantinero, se despidieron con la promesa de echar la revancha en varias mesas de billar y continuar compartiendo penas y alegrías futuras. Lo vio alejarse aún apesadumbrado. Cuando estuvo seguro de que había cruzado, no sólo la puerta de entrada del bar, sino también la carretera; entro de nuevo al sanitario. Mirando al espejo se acomodó bien los botones de la camisa, cerró su cremallera y peinó con los dedos su alborotado cabello.

—Creo que dio resultado— dijo sonriendo— este pendejo no volverá a tirarse a mi mujer. Apuesto que mañana a primera hora visita la clínica y se hace varias pruebas...
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*Nota del autor: Este relato lo escribí basándome en un chiste escuchado por ahí.  Angelo Negrón
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Angelo Negrón (New Jersey: Junio 15 1969 a Enero 1970 - Puerto Rico: enero 1970 al presente). Definitivamente puertorriqueño. Sus cuentos han sido publicados en la revista y colectivo Taller Literario y en Revista Púrpura. Tiene varios libros inéditos de relatos a los que le ha dado por título: Montaña Recuerdo, Entre el edén y la escoria, Sueños mojados, Confesiones y Causa y efecto. Además una novela de próxima publicación titulada: Ojos furtivos. Mantiene el Blog: Confesiones