jueves, 1 de mayo de 2014
sábado, 26 de abril de 2014
Nuestro capital
por Caronte Campos Elíseos
No olvido nunca esa conversación. Desde ese momento he vivido buscando la lógica y el razonamiento de ese pensamiento. Para mi sorpresa, esa visión es recurrente en la vida de los puertorriqueños. Prácticamente el 97% de los boricuas tienen una percepción sobre el capital desde una perspectiva combinada de economía y política. Se asocia, comúnmente, el estatus político con la situación económica del país. La relación actual de Puerto Rico con los Estados Unidos se percibe como una de provecho para todos. No es para menos, considerando que esa es una de las economías más grandes del mundo (eso no significa la mejor) gracias a su sistema capitalista. Con su mercado desregulado, su mundo de oportunidades, su libre competencia y su sueño americano, el capitalismo norteamericano se ha convertido en la aspiración de todos. Casi la totalidad de los puertorriqueños desean una relación estrecha con la nación norteña. Ya sea la estadidad o la colonia asociada, todos miran con ambición el enlace gringo. Para la inmensa mayoría ese lazo es sinónimo de capital, dinero fácil, crecimiento y desarrollo.

Al final del día, la generalidad de los colonizados viven con pretensiones capitalistas. Sin importar su situación económica, su condición financiera, su presupuesto, sus ingresos, si tienen o no posesión alguna, todos se proyectan de esa manera. Los modelos impuestos por el propio sistema logran que cada uno evoque un estatus social más privilegiado. En esa tesitura, hasta el que no tiene pan en la mesa o techo en las noches, se dice capitalista. Si triste es el saber que personas de escasos recursos, viviendo en condiciones infrahumanas o dependientes del gobierno sin lograr ser autosuficientes (no está en discusión las razones para ello) viven esa fantasía, peor es el saber que la fuerza trabajadora también cree en ese espejismo mediático. La etopeya de este grupo es más deprimente. Sus vidas transcurren en rutinas establecidas e inculcadas por el sistema educativo que sobrevive sembrando ideas desde edades tempranas. Logrando la sensación de libertad, triunfo y realización personal, según la productividad que otorgan esas vidas rutinarias.

Nunca realizamos que los verdaderos capitalistas son los que se lucran de este esquema de explotación humana. De hecho, es ese sistema capitalista el que ha llevado la clase media al borde de la extinción. El mismo que muchos han bautizado como la esclavitud moderna. Los conocemos como financieros, inversionistas y hombres de negocios. Títulos que esconden su verdadera naturaleza y propósito. Acumulan y manejan la mayor parte de las riquezas del mundo. Amasan fortunas incalculables obteniendo ganancias del trabajo, esfuerzo y productividad de la clase obrera mundial. En contraste con los peones del juego monetario, estos reyes no tienen necesidad de madrugar antes que el sol, tampoco de conducir y mucho menos en horas pico de trafico. No tienen un horario de entrada y salida para su jornada laboral. Sus vacaciones no son limitadas y sus atenciones medicas son de calidad. Sus cuentas bancarias poseen números astronómicos y están en el extranjero. No se preocupan por el retiro porque son dueños de su tiempo. Sus horas de reposo, luego de ver sus dígitos en aumento y en color negro, lo pasan viajando por el mundo haciendo turismo global. Sus intereses son las prioridades de los gobernantes de turno, porque poseen el poder financiero para toda campaña política conocida.

Podemos utilizar nuestro capital para construir un verdadero país, una verdadera nación, una patria digna para todos. Una verdadera isla estrella que brille por luz propia. Podemos, si queremos, destronar los reyes y apoderarnos del tablero de juego. Pero no será posible hasta que no rompamos todas las ataduras que nos mantienen inmóviles, estafermos ante nuestra realidad histórica. Hasta que no nos liberemos de las cadenas imperiales que nos sumergen en la indiferencia, en la dejadez y en la pobre autoestima colectiva. Hasta que no borremos toda reminiscencia colonial de nuestra memoria nacional, y desechemos toda división partidista, no podremos dar un paso al frente y ser verdaderos dueños de nuestro propio destino.

¡Levántate y anda!

jueves, 17 de abril de 2014
En las letras, desde Puerto Rico: Serie Reseñas, novelas 2013
por Carlos Esteban Cana
Título: Temporadas
Autor: Stefan Antonmattei
164 Páginas
Edición de Autor
La primera novela en tweets o mensajería corta ha sido creada por un
puertorriqueño: Stefan Antonmattei. Su título ‘Temporadas’, y actualmente
circula en nuestras principales librerías. Una sorpresa del mismo autor que
hace dos años ingresó al circuito editorial con ‘Erótica’, aquel libro de
poemas lúdicos y seductores, que contaba además con una desconcertante y
poderosa sección de narrativa.
En ‘Temporadas’, sin embargo, Antonmattei se sirve del formato que ha
potencializado la red social twitter, mensajes cortos que no exceden de los 140
caracteres, para desarrollar su novela. Una trama que se manifiesta en 7
capítulos que cubre un periplo temporal de 50 años.
En estas páginas el personaje principal, un hombre de 50 años, relata la
historia desde el yo, es decir, en primera persona, con una forma a veces sinuosa,
inaprensible, para hablar de sí mismo. Aunque, por otro lado, su relación con
otros personajes pone de relieve lo que no confiesa. Lo anterior se ejemplifica
en la particular y entrañable relación del narrador con su madre.
De lectura amena, divertida, ‘Temporadas’ no deja de lado, incluso,
situaciones sociales complejas como el racismo, el abandono, ni tampoco deja de
soslayo la enfermedad. Como telón de fondo y río soterrado corre paralela esa
relación de encuentro y desencuentro entre un hombre y una mujer. Habría que
preguntarse, eso sí, qué tal funcionaría esta novela sin su introducción. Me
parece que para comprender las 164 páginas de ‘Temporadas’, es necesaria,
imprescindible, la misma.
En el panorama literario boricua, la obra de Stefan Antonmattei
–cincelada durante años- es una buena noticia. No tan solo por el cuidado con
el que ha hecho alquimia de su poesía, cuentística, y ahora su narrativa de
largo aliento, sino también porque ofrece con novedad, con algo de liviandad,
temas recurrentes en la historia de la literatura universal.
Temporadas, una novela en 140 Tweets, narra la vida
de un hombre que vivió en Alabama, Nueva York y Puerto Rico.
Disponible en: Librería Mágica, Librería Isla, La
Tertulia en Rio Piedras, La Tertulia en el Viejo San Juan, Poet’s Passage en el
Viejo San Juan, Librería AC en Santurce.
Amazon: Pulse aquí
Título: No me quieras
Autor: Anuchka Ramos Ruiz
154 Páginas
Edición de Autor

Al principio de la
novela encontramos a Consuelo en un hospital en el que lleva trece horas, tras
un intento de suicidio. Como lectores llegamos a la escena con Sergio, pareja
de Consuelo e interlocutor silente durante las próximas once horas. Tiempo que
estructura la novela; una que se construye no desde la oralidad, sino desde la
memoria.
En No me quieras esa
memoria se activa por el peligro que representa la posibilidad de
fragmentación. Ese es el marco que instala, o donde se ubica, esta serie de
relatos familiares que emite Consuelo. Cuentos que trazan además, no tan solo
el perfil psicológico y anímico de la protagonista, sino el de toda una
sociedad en la que lo masculino ocupa un espacio signado por la ausencia y la
violencia.

La historia de
Consuelo y las mujeres de su familia metaforiza, de una forma u otra, la
historia de muchas familias puertorriqueñas. Aun cuando No me quieras se puede
leer de una sentada, esta novela nos permite, además, reflexionar sobre temas
importantes para nuestra convivencia.
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Su periodismo cultural es reproducido en diversos espacios y bitácoras cibernéticas, con columnas como: Breves en la cartografía cultural; Aquí allá y en todas partes; Crónicas urbanas y el boletín En las letras, desde Puerto Rico, en bitácoras como Confesiones, Sólo Disparates: buscando la luz al final del túnel, Panaceas y placebos, Boreales, Revista Isla Negra y en periódicos como El Post Antillano. Tiene tres libros publicados: Universos (micro-cuentos); Testamento (antología poética; una selección de 46 cuadernos) y Catarsis de maletas (cuentos). Actualmente reside en la ciudad de Nueva York y desarrolla la plataforma multi-mediática Servicios de Prensa Cultural. Para Carlos Esteban Cana profesar creación y cultura es como recibir oxígeno; vehículos que le permiten ejercer su libertad.

domingo, 13 de abril de 2014
El colapso del mundo
Siguiendo
los consejos de un amigo de la infancia, Von
Willebrand, decidí retirarme para hacer una sabática. Me había recomendado una región al centro de
Rumania, donde hay hermosos castillos perfectos para el retiro. Al llegar al lugar noté que estaba
prácticamente deshabitado. Solo un pobre
y longevo hombre encontré en las cercanías.
Este me dijo que ese lugar había sido olvidado por dios, y que había
llegado al final de la historia. También
me comentó que en ese sitio despoblado ya no queda rastro de vida ni gota
alguna de sangre. En pocas palabras me
dijo: "Aquí ya no existe la humanidad". Siempre me ha parecido curioso que el ser
humano invente toda clase de historias para escenificar el fin del mundo. Cuentos, leyendas, relatos, armagedones y
hasta apocalipsis, forman parte del imaginario colectivo sobre el final del
mundo. “Hollywood”, los Mayas, la
ciencia, las religiones, y alguno que
otro necrófilo (como lo soy yo), tienen sus versiones personales sobre el tema. Para mí (que no acostumbro ser muy realista),
la realidad es que el mundo, así como lo conocemos, está en las postrimerías de
su existencia. Ciertamente, en esta
coyuntura histórica ya existen muchos mundos personales o individuales que, de
alguna manera u otra, se han derrumbado o han terminado.


Mientras
este tétrico panorama pasa por mi mente, escucho unos fuertes golpes en la
puerta principal. Caminando a oscuras
por los pasillos, me dispongo a abrir.
Es el hombre misterioso del pueblo.
Me dice que me asegure de cerrar muy bien las puertas y ventanas del
motel. Quiero hacerle algunas preguntas,
como por ejemplo, ¿porque todo el lugar está a oscuras? ¿Porque no hay más nadie
en la ciudad? Sin mediar más palabras da
media vuelta y se retira. Vuelvo a la habitación,
no sin antes cerrar todo como indicara el siniestro personaje. Enseguida pienso que este hombre vive en su
propio mundo. Tal como lo hace cada
puertorriqueño y puertorriqueña. El
individualismo arraigado en cada corazón de los boricuas los ha llevado a vivir
en solitario. Es decir, a ninguno le
importa nada en lo absoluto que no sea de carácter personal. Cada uno vive encerrado en su propio mundo,
en su propia burbuja. Totalmente
indiferentes y aislados de las situaciones y realidades que afectan al universo
de los habitantes en la isla.
Esto se ve reflejado en el
comportamiento y en el pensamiento individual de cada uno. Todos viven ensimismados en sus propias
realidades. Las mismas que han sido
fomentadas sistemáticamente por los gobiernos, los gobernantes y sus
respectivas políticas. Tanto a nivel ultramarino
como a nivel local. Ya a ninguno le
importa lo que afecta al hermano, al vecino, ni a ningún otro
conciudadano. Se vive sin entender que
lo que golpea cada mundo personal, es lo mismo que embiste y estremece el macro
de la sociedad puertorriqueña. La época
de bonanza financiera, de vanguardia económica y tecnológica, de ser pioneros y
ejemplo para el resto del Caribe y las Américas, está en el pasado y en el
olvido. Actualmente las supuestas
ventajas que nos brindaba el estar asociados a la mayor potencia económica y
militar del orbe, han quedado desenmascaradas.
Vivimos un extremo deterioro de la calidad de vida, y eso es una
realidad generalizada.

Como
reacción en cadena, los servicios de las agencias públicas, o sea, del pueblo,
se encarecen. La luz (que dicen bajará
para el 2019); el agua (supuestamente potable según los estándares manipulados
de la EPA); la transportación publica (con su retrasos en rutas por horas); los
peajes (con sus carreteras privatizadas y caracterizadas, sumado a las vías
atestadas sin planificación), son ejemplos de cómo el invento de los términos
economía e inflación rinden sus frutos a los supuestos inversionistas sin
aversión al riesgo. Los mal llamados
grandes intereses (mega-tiendas, farmacéuticas, súper cadenas comerciales), los
empresarios y hombres de negocios, también tienen su turno en este juego
financiero. Utilizan su poder pecuniario
para manipular voluntades políticas débiles.
Con su sistemita de comprar conciencias, se aprovechan de las exenciones
contributivas, de los programas de reducción de gastos operativos (reembolso de
nóminas, descuentos en costos de energía y acueductos) y de las ventajas que
les ofrecen el actual derecho laboral, para
abusar impunemente de la fuerza trabajadora local. Este escenario transcurre ante la pasividad
de los puertorriqueños, que son los que lo sostienen con su jornada de trabajo
diaria y su aportación al estado. Al
menos los que se cuentan en la tasa de participación laboral, que actualmente
ronda le cuarenta y un porciento (41%), es decir, 1.2 millones de personas de
las 2,880,000 en edad productiva.

Despierto
algo mareado y atolondrado. Solo
recuerdo que tomé los medicamentos del frasco que ahora está vacío. Me siento débil y confundido. Me dispongo a salir a desayunar. El reloj marca casi las 11 de la mañana. Al salir encuentro justo en la entrada una
bandeja de comida. Solamente contenía un
pedazo de pan (algo viejo por cierto) y otra botella de la bebida autóctona del
lugar. Incluía una nota que decía que no
iba a encontrar mucho más si salía.
Supuse que era del único ser que he visto desde mi llegada. Mientras comía el suculento festín, pensaba
en cuanta gente en nuestra isla tiene menos de lo que yo estaba saboreando en
ese instante. La pobreza, el hambre, la
desesperación y la impotencia se han apoderado de los hogares boricuas. El efecto en la salud mental y emocional de
la población es inconmensurable. Para
colmo de males, la crisis afecta hasta el propio sistema de salud pública. Los servicios y las atenciones a los medico
indigentes son paupérrimos. Los hospitales
privados se niegan a recibir a los portadores de la tarjetita del
gobierno. La respuesta del estado,
secundando por los sistemas de comunicación y los medios de información masiva,
es bombardearnos con politiquerías y pendejerías partidistas. Los estudios televisivos se han convertido en
circos mediáticos. Nos entretienen con
espectáculos de la vampi, maripily, y ni hablar de la rosa de Guadalupe. Desviando la atención hacia temas en
apariencia apremiantes, como lo es la contaminación del agua y el aire, pero
que se utilizan como subterfugios para evadir responsabilidades por la
situación endémica del país.
Me
falta el aire y siento que me asfixio.
El reloj marca las tres de la tarde.
Salgo a caminar para despejar mi mente.
Diviso una especie de capilla religiosa (eso intuyo por la cruz en el
domo). Recuerdo las cosas que he leído
sobre el nuevo papa de la iglesia. Entro
con actitud sigilosa. No hay un alma en
el templo. Veo al apocado hombre que me
ha atendido todo este tiempo, frente a la mesa revestida de blanco que está
sobre las escalinatas. Con temor le
pregunto desde la distancia, ¿quién es?; ¿cuál es su nombre?; ¿su edad?; ¿por
qué no hay nadie más en el poblado? Me
contesta a través del sistema de sonido con una voz de ultratumba, que me vaya
tan pronto como pueda. Ni corto ni
perezoso, abandono el templo sagrado invadido por el miedo. Después de todo, nunca he sido un hombre de mucha fe.
Llego al hotel a toda prisa.
Cierro todo cuanto puedo, hasta con los viejos muebles intento obstruir
el paso por las puertas. Primera vez que
entro a una iglesia y tengo está espantosa experiencia. Me tranquilizo pensando que no se compara lo
sucedido con las experiencias de las víctimas de los sacerdotes pedófilos. Ellos sí fueron al edificio sagrado llenos de
fe y esperanzas, con deseos de servir, y se encontraron con que los
representantes de dios en la tierra, les hicieron vivir un infierno. Todo ese maltrato institucional que hoy
quiere esconderse detrás del derecho canónico.
Maltrato que muchos religiosos quieren solapar negándose a cooperar con
las autoridades civiles. Hasta cierto
punto es entendible, porque para estos testaferros del cielo la única justicia,
es la justicia divina.

Frustrado
el propósito del viaje por los mismos pensamientos desmoralizantes de siempre,
decido regresar a mi dulce hogar (muy parecido a este hospedaje). Recojo todas mis pocas pertenencias y me
dispongo a salir por la parte de atrás, para no ser visto por el siniestro
personaje del templo. Al abrir la puerta
encuentro una nota escrita en un papel por el tiempo amarillento. Escrita con una especie de tinta roja, leía
lo siguiente: "Von Willebrand es el verdadero responsable de la hemorragia
que sufrimos y la desolación que vivimos".
Enseguida recuerdo que fue él mismo el que me recomendó que viniera a
este lugar. No tengo la menor idea del
propósito de su invitación. Al momento
doy un salto y me llevo otro susto de mayor magnitud, cuando siento una mano
fría en mi hombro. Abro mis ojos llenos
de asombro. Acto seguido escucho la
macabra voz nuevamente que me dice: "¡Caballero, caballero, despierte! Su vuelo a Rumania ha despegado. Usted ha perdido su avión... y su avión se ha
perdido".
¡Levántate
y anda!

miércoles, 2 de abril de 2014
En la apertura del Sexto Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico
Servicios de Prensa Cultural
Palabras de Vilma Reyes, Presidenta del Comité Organizador
Declaramos abierto este Sexto Festival de Poesía en Puerto Rico. Somos un movimiento genuino que aspira a integrar a todo nuestro país antillano, caribeño, en el ejercicio poético. Una vez más le presentamos este festival, dedicado a la mujer-río, nuestra Julia de Burgos, producto de un esfuerzo voluntario del comité organizador y nuestros colaboradores, gestores de cultura, reflejando indiscutiblemente el espíritu valeroso de nuestro pueblo, para nuestro pueblo.
Al unirnos en el reconocimiento del centenario de Julia de Burgos, honramos a la poeta, a la poesía, y el valor de una mujer que representa los más altos principios de lucha. Julia vive en nosotros. Una vez más, universidades, escuelas, alcaldías, centros culturales, asilos e instituciones comunitarias, alzan sus manos y ponen un pie al frente para la realización de un evento que nos une, nos forma y nos edifica, en calidad humana, sensibilidad,virtud, belleza y libertad. Una vez más somos Hispanoamérica. Somos el mundo. Somos Puerto Rico. El futuro es más poesía.
Es nuestro concepto seguir desarrollando la difusión y enseñanza de este gran género literario a través de nuestro País, integrando un buen número de talleres en el sistema escolar público y privado, e instituciones comunitarias. Internacionalmente, seguimos integrados a la red de festivales de América. Estamos incluso proyectando un Gobierno Soberano de Poesía, el cual incluirá embajadas poéticas de todos los países de Hispanoamérica que nos ayudarán en la difusión e intercambio, y reforzará nuestros lazos internacionales.
En este proceso de celebración del festival ya se han acercado importantes instituciones con el objetivo de unirse a nuestra celebración en carácter permanente.
Este sacrificio honroso de miembros poetas y no poetas, amantes del concepto, está rindiendo el fruto deseado de forma impresionante y convincente. Informo en adición la entrega de un extenso informe a la División de Donativos legislativos, proyecto que aspira a la financiación básica de este festival y delcual pedimos el respaldo masivo y activo para el logro del mismo. Seguimos en la línea de construir este precedente comoprincipio a la necesidad cultural de establecer la poesía de formaorganizada en la diáspora puertorriqueña, en nuestra idiosincrasia que sea reclamada mediante la herramienta del pueblo mismo.
No quiero despedirme sin agradecer una vez más a la Universidad Interamericana y todas las otras instituciones por su aportación abnegada en el concurso de nuestro festival, a los invitados internacionales nuestro abrazo, hospitalidad y amistad.¡ Y que viva Julia, que viva la poesía, y que viva Puerto Rico!

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