por
Carlos Esteban Cana
Recientemente
el autor de Pichón y mime careto
presentó en la biblioteca de la Escuela de Comunicación Pública de la
Universidad de Puerto Rico, dos valiosos libros de su catálogo: uno de poesía
titulado Estaciones de abordaje y su
conocida colección de cuentos El
Sindicalista que vuelve a estar disponible para los amantes de la narrativa
corta.
A
continuación comparto con ustedes algunas impresiones acerca de estos nuevos
libros.
Foto cortesía de Angelo Negrón
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En
Héctor Torriente encontramos un escritor que no se conforma en transitar los
mismos horizontes… Conoce la tradición que le precede, y por esa conciencia
tanto sus ensayos comunicológicos como sus poesías y cuentos van hilvanándose
hacia linderos en los que prevalece la innovación gracias a esa cultura que le
sirve de base. Pero esa innovación no es forzada ni se da estridente. Hay que
saber mirar a este poeta, quizás empedernido con la bohemia o con el amor
sinuoso que transmuta y no se detiene mientras la canción puesta en la
vellonera corresponde a diversas situaciones que se dan en “Estaciones del abordaje”, el poemario que nos ocupa hoy.
En
cuanto a los cuentos que Héctor Torriente el narrador comparte en “El sindicalista”, esa actitud de
vanguardia transita deliberadamente
hacia un entorno a distancia de la urbe
(o desplazada por la misma): el barrio… En la barriada el escritor atraviesa
contornos, dinámicas y personajes, mediante un buen uso de narrativa
contemporánea; pasajes en los que fluye
un lenguaje espontáneo salpicado por una interesante expresión coloquial… Es
por eso que este segundo libro que nos ocupa y que llevó –en principio- el
subtítulo de “y otros cuentos de barricada”, comparte con “Septiembre” de
Elidio la Torre Lagares, “Falsas crónicas del Sur” de Ana Lydia Vega, y “Lajas”
de Aravind Enrique Adyanthaya, ese buen sabor –nombrémoslo de esa forma- que
deja una excelente colección de cuentos realizada en clave boricua; conjunto
que, tras la última página, deja al lector con un atisbo del perfil, la textura
espiritual, de todo un pueblo o una región. Y ese es el caso de “El
Sindicalista” con respecto a la zona suroriental de este Archipiélago nuestro del Caribe y, particularmente,
Yabucoa, pueblo en el que Héctor Torriente creció.
A los lectores interesados en adquirir ambos libros pueden contactar al
propio autor a través de la red social facebook, en el espacio que lleva su
nombre: Héctor Torriente. Tambien a
través de Amazon en la siguiente dirección electrónica:
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Su periodismo cultural es reproducido en diversos espacios y bitácoras cibernéticas, con columnas como: Breves en la cartografía cultural; Aquí allá y en todas partes; Crónicas urbanas y el boletín En las letras, desde Puerto Rico, en bitácoras como Confesiones, Sólo Disparates: buscando la luz al final del túnel, Panaceas y placebos, Boreales, Revista Isla Negra y en periódicos como El Post Antillano. Tiene tres libros publicados: Universos (micro-cuentos); Testamento (antología poética; una selección de 46 cuadernos) y Catarsis de maletas (cuentos). Actualmente reside en la ciudad de Nueva York y desarrolla la plataforma multi-mediática Servicios de Prensa Cultural. Para Carlos Esteban Cana profesar creación y cultura es como recibir oxígeno; vehículos que le permiten ejercer su libertad.