miércoles, 1 de abril de 2015

Juglares Apócrifos

por  Caronte Campos Elíseos


Para mi sorpresa, después de aquella experiencia del tercer tipo con aquel ente viril y su diatriba en contra del IVA, el protagonismo del impuesto en la opinión pública, ha disminuido.  No hemos de extrañarnos, si es harto conocido que somos un pueblo de memoria corta (al menos yo si lo soy), lo que en tiempos modernos se ha diagnosticado como Alzheimer Nacional.  Históricamente nos han ofuscado con toda suerte de patrañas mediáticas para distraernos de todo tema relevante y vital.  El estatus políticos, la ciudadanía americana, el español y el inglés como segundo idioma, los días feriados y más recientemente el chinkungunya, son solo algunas de las artimañas del sistema para polarizar nuestra atención. 

Siempre estás tretas han sido muy efectivas en nuestra mentes y débiles corazones (al menos el mio).  Pero en estas últimas dos semanas, nos han bombardeado con una de mis favoritas, los juglares apócrifos.  En nuestra parsimonia y con nuestra voluntad inerme, estos personeros se prestan para entretenernos mientras las cosas de envergadura suceden tras las cortinas de humo.  En esta ocasión no estoy haciendo referencias a Maripily, Shalimar, Carlos Arroyo ni a El Molusco.  Estoy hablando de los casos particulares de Alexandra Lúgaro y Reinaldo Ríos.  Con sus espectáculos circenses en los principales “medios de información masiva”, lograron captar la atención de la mayoría de la población.  Dándole así el espacio y la sombra necesaria a nuestros senadores y representantes, para pasarnos gato por liebre nuevamente.

Mientras estos emisarios realizaban sus actuaciones, malabares y representaciones ante las cámaras, los legisladores nuestros hacían lo que mejor saben hacer… embaucarnos.  Tras bastidores, sucedían varias cosas de importancia.  Entre ellas, el “deadline” que otorgaron a la Autoridad de Energía Eléctrica para que emita un pago millonario a sus acreedores.  Claro, a falta de una discusión seria sobre el desacreditado IVA, no existen los fondos ni las fuentes de recaudos para emitir el súper pago a los bonistas.  Como secuela de ese evento, la casa acreditadora Fitch Ratings, degradó, por enésima vez los bonos de Puerto Rico.  Simultáneamente, los políticos poco creativos que tenemos traen a la mesa de discusión un aumento al costo de la energía eléctrica.  Al parecer se les olvidó, al igual que a nosotros (al menos a mi), que ya nos habían subido el costo de energía con la crudita que entró en vigor tan reciente como el 16 de marzo.  Y todavía la oficial de restructuración de la agencia, Lisa Donahue, con su humilde salario de $9 millones no logra acciones afirmativas hacia una corporación más costo-efectiva.   

Otra de las cosas que pasaron desapercibidas, fue la investigación iniciada por el FBI contra varias compañías contratadas por el Departamento de Educación.  Estas empresas, muchas de ellas pertenecientes a familiares de alguno que otro legislador, según se informó, eran seleccionadas para ofrecer servicios de tutorías en las escuelas.  Recibían sumas millonarias por unos servicios por los que jamás rindieron cuentas y sobre los cuales nunca mostraron resultados satisfactorios según los propios estándares del Departamento de Educación.  Sin mencionar la pobre, mediocre y famélica educación que reciben los niños en este país.  Entre el drama y la comedia, pasa inadvertido el pequeño detalle de que la candidata independiente a la gobernación, es dueña de una de estas corporaciones educativas.  Encima de este burdo esquema, tienen las pelotas de tirar documentación de padres y estudiantes en vertederos clandestinos.  En definitiva, los problemas de la instrucción a nuestros niños no se resuelven con cartas circulares que cambian minucias y no sustancias.  Fraude, Corrupción, Pillaje, Nepotismo, son la orden del día en las agencias y corporaciones públicas de esta isla estrella.

Mientras sigamos patrocinando los espectáculos que nos envuelven y engatusan con sus actos de magia, donde lo único que desaparece son los dineros del pueblo; mientras sigamos hipnotizados por los malabares y juegos con nuestra educación e instrucción pública; mientras sigamos dejando que lancen cuchillos a nuestros sueños; mientras dejemos a merced de estos domadores y cantores épicos, nuestra conciencia y voluntad nacional, jamás saldremos de las gradas para convertirnos en protagonistas de nuestro futuro brillante.  Tenemos que despertar, levantarnos y tomar en serio las riendas de nuestra vida colectiva para de una vez salir de esta tragicomedia que vivimos.  Aunque eso no obsta de que podamos entretenernos con algunos de esos payasos y bufones mediocres.

¡Levántate y anda!


sábado, 14 de marzo de 2015

Tiempos de cambios

por Angel Parrilla



Nuevamente me ha tocado escribir en el segundo aniversario del Papa Francisco.  Algunas personas me cuestionan las razones por las que solo escribo acerca de este tema.  La razón es sencilla... toda la vida he sido católico.  Sin entrar en los méritos de si he sido un buen o mal católico.  Aparte de las expectativas que tengo con relación al pontificado de Francisco, me mueve en especial el hecho de que mis dos hijos comienzan a acercarse y a dar sus primeros pasos en los caminos propios de esta religión.  En los primeros dos escritos, el primero en la entronización y el segundo en el aniversario, hablaba del poder de cambios que tiene la figura del Papa.  Cambios ya imperativos e impostergables para una iglesia con una imagen desgastada por sus realidades internas.  Decía también que no se pueden esperar cambios sustanciales en tan poco tiempo.  La iglesia, con sus más de dos mil años de fundación, sus estructuras e instituciones, amén del factor humano encargado de su administración, es un hueso duro de roer.

A dos años de su papado, el sumo pontífice ha logrado cautivar las masas con sus actos, aparentemente espontáneos, que lo hacen ver muy cerca de la gente.  Reuniones con grandes personalidades políticas, sociales y religiosas, en las que ha intercedido por asuntos de justicia y de paz (Obama y el caso de Cuba), expresiones controversiales sobre temas de actualidad (la familia y la orientación sexual), la fiscalización financiera del Instituto para las Obras de Religión y la reforma de la estructura actual de la curia, son solo ejemplos del enfoque de su gestión.  Pero en realidad lo que mantiene su figura tan presente y patente en el acontecer diario, son los gestos simples con las personas.  Los saludos, los abrazos, las palabras de aliento, las entrevistas informales y su proceder simple y ameno, han logrado que los que le siguen sientan a través de él, manifestaciones del Poder Divino.


Como todo agente de cambios, el Papa ha encontrado resistencia para su cargada agenda.  Con expectativas de un papado rápido y corto, el tiempo no se detiene a esperar por el convencimiento de los detractores y opositores, en su mayoría internos del propio Vaticano.  A todas luces, Francisco quiere dirigir con su ejemplo una iglesia en estado catatónico por siglos, enfatizando en un proceder y en una actitud más cristiana y humanizada hacia el que nos rodea.  Una estrategia acertada, a mi entender, pero a dos años de su ascensión, es meritorio acciones más concretas y definitorias.  Hemos visto en la radiografía al cuerpo de la Esposa de Cristo, lo que ésta padece y el cáncer que la consume desde sus adentros.  No me parece pertinente entrar en los detalles de estas enfermedades crónicas y socialmente mortales.  Pero sí me parece que debemos tomar conciencia de que tal metástasis se refleja en lo que el papa llama, las periferias de las iglesias esparcidas por el orbe.  La corrosión que viaja por esas venas, desde el corazón de la institución, corrompe los corazones de sus miembros.  Entonces estos terminan por mostrarse incapaz de hacer frente a la descomposición social y la ausencia de valores existentes en las comunidades donde se desenvuelven.  Esto es una catástrofe globalizada que amerita cambios radicales. 
  

En mi opinión la Santa Iglesia Católica, experimenta en estos momentos un periodo de anarquía.  Mientras su máximo pastor señala el camino en una dirección, el peso de las ovejas negras la mueve en otra muy distinta a la señalada.  Tan es así de esta manera, que en Puerto Rico, la iglesia se ha insertado más en los asuntos de política pública que en los relacionados a la fe.  Esto haciendo caso omiso a la casi inexistente, separación de iglesia y estado.  Sin pasar juicio sobre su incapacidad histórica en ambas materias.  El antídoto debe ser suministrado con celeridad para una rápida remisión del desprestigio y pronta recuperación de fuerza moral, ética y cristiana. 
     

Como católico escéptico, lo que algunos llaman tibios y hasta fríos, sé que la proyección papal ha logrado atraer adeptos a su causa.  Lo ha logrado conmigo, que apuesto a que el poder de cambio que posee Francisco puede transfigurar esta coyuntura histórica en buenos tiempos de cambios. 
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Angel L. Parrilla López - Nació en Rio Piedras.  Natural de Cataño, del Barrio Amelia, donde cursó toda su vida escolar.  Tiene un Bachillerato en Recursos Humanos, y una Maestría en Gerencia.  Por más de 20 años, fungió como Servidor en la comunidad, y asesor del Grupo de Jovenes Parroquial.

lunes, 23 de febrero de 2015

Sal-IVA

por  Caronte Campos Elíseos


Son las doce de la noche, me voy a la cama luego de haber visto el mensaje del gobernador sobre el IVA, haber escuchado cientos de analistas, y leído miles de artículos relacionados.  Tranquilo y convencido por toda la información circulada, de que todo va a estar bien y que lo mejor está por venir.  Prendí una vela dedicada a San Miguel Arcángel, apagué todas las luces y me recosté en mi lujoso catre.   Con la tranquilidad del que se siente protegido y descansa en paz confiado en un futuro brillante, cerré mis ojos buscando el oasis nocturno.

No bien pasaron diez minutos, cuando sentí el peso de otra persona entrar en mi cama.  En posición fetal percibo una mano dura rodearme hasta restringir mis movimientos (en tal posición no fue lo único duro que aprecié).  No podía moverme, abrir los ojos y mucho menos gritar por ayuda.  Totalmente inmovilizado, lo único que podía percibir era el calor de una saliva desbordarse por mis oídos hasta el cuello.  Con una voz de ultratumba (no tan cómica como la de Sábado Gigante) comenzó este ente misterioso a cuestionarme:

-   ¿De verdad has creído toda esa bazofia?  ¿Realmente no ves nada insidioso en todas esas falacias? ¡Qué inocente resultaste ser!  ¡Qué prosaico me saliste!  Siempre pensé que, por tus capacidades eruditas eras capaz de ver más allá de las apariencias.  Déjame decirte algo, holgazán intelectual…

Cabe señalar que inmediatamente después de estas palabras, supe que el fornido y bien dotado espectro no podía provenir de la vela encendida apenas unos minutos atrás.  Según pronunciaba palabras la peste al azufre infernal aumentaba.  Y continuó diciéndome:

   - Escúchame bien, lego de tercera, el IVA como sistema de recaudo fiscal no está en tela de juicio.  Si bien es cierto que puede tener altas y bajas, ha funcionado en más de 150 países.  Tampoco está en duda el IVU, ese por el que ustedes los puertorripendejos, marcharon suplicando que se los impusieran.  Las contribuciones sobre ingresos de ninguna manera constituyen el problema principal de la economía.  ¿Sabes tú, ignorante empedernido, cual es el verdadero problema de la crisis fiscal criolla?

Por un momento pensé para que me preguntaba tantas cosas esa ánima malhumorada, si me tenía completamente secuestrado.  El putrefacto aliento me llegaba hasta el cerebro.  A duras penas logré hacer un gesto de negación con la cabeza.  A lo que ni corto ni perezoso contesto el espíritu transgresor:

-    Permíteme ilustrarte, indocto habitual.  No importa el impuesto que establezca el gobierno, cualquier gobierno, si no se atiende la raíz del problema, el resultado siempre será el mismo.  Lo único que obtendrán es una economía cada vez más sumida en la depresión hasta el punto de no retorno.  Ese problema, omnipresente en toda la historia boricua, es como la trinidad.  Es uno dividido en tres.  La primera ramificación es la incompetencia de la entidad recaudadora.  El Departamento de Hacienda se ha mostrado incapaz a través de los años de hacer valer las leyes del fisco.  Ante la impotencia frente a la evasión, se ensaña contra los trabajadores contribuyentes.  En la actualidad, todo el que trabaja y cobra “por debajo de la mesa” logra evadir su sistema de contribuciones sobre ingresos.  Todos los evasores que no rinden planillas se burlan de todos los eruditos financieros sobre-remunerados (aunque hayan quebrado bancos locales).  Con el IVU fue la misma historia.  Prometieron recaudar el 80 porciento de lo gravado.  Las cifras oficiales colocan el recaudo cerca del 60%, lo que nos dice que en realidad anda por los bajos 40 porciento de captación.  Para completar, a causa de la permanente actitud de indiferencia de este pueblo, y mientras marchan por causas hueras, les van a subir el IVU a 16%.  ¡Bueno que se jodan! 

En este punto sentí que comenzaba yo a sudar frio.  Sentía además, que mis ojos se brotaban.  Mientras más hablaba el fantasma, más me apretaba con sus fuertes y corpulentos brazos.  “No sé por qué no se aleja un poco”, pensé.  A estas instancias, el aliento demoníaco no era lo único que sentía que me llegaba hasta el alma.  Mientras tanto, el continuaba con su monologo:

-      La segunda ramificación del problema eterno en las finanzas nativas,  es la deuda con los bonistas.  El gobierno pretende, sin más consideraciones, utilizar el dinero obtenido por el mecanismo que sea, para pagarle a los inversionistas millonarios extranjeros.  No importa si es siete, diez, dieciséis, o veinte porciento, todo va parar a los bolsillos ultramarinos.  Según las cifras oficiales, el 16% del presupuesto del país está destinado al pago de dicha deuda.  Esto implica que alrededor de $4,552 millones desaparecen instantáneamente.  Este renglón supera por mucho al presupuesto asignado a las dependencias principales del país.  Entretanto, los políticos locales hacen cualquier cosa para cumplir con los acreedores.  No les importa, a ninguno, sacrificar la salud, la educación, la seguridad de la gente.  Ni hablar de los mediocres servicios que les ofrecen con altos costos para obtenerlos.  La prioridad de los gobernantes siempre son los tenedores de bonos, las grandes empresas y los inversionistas políticos.  Siempre con las miras puestas en seguir incrementando la deuda, para obtener el flujo de efectivo para sus estafas.  Aprueban medidas de austeridad que hunden la ciudadanía en la pobreza, en la precariedad y los conducen por el camino de la miseria.  Empero, no se atreven a trastocar las ganancias de los grandes intereses, y mucho menos los incentivos contributivos a las megatiendas.  Cifra que ronda los $1,500 millones de dólares, sin que pueda corroborarse, mucho menos asegurar que los requisitos y propósitos de los mismos se cumplan.

La respiración me fallaba.  Me faltaba el aire.  Los movimientos eran en vano. La impotencia me invadía (contrario a mi opresor, del cual sentía toda su potencia).  La parálisis corporal era total.  Encima de todo, tenía que aguantar la diatriba de la sombra maligna:

 - Peor es la parálisis electoral que padecen ustedes, y que es la raíz de la última parte de la nociva trinidad.  Salen como ovejas ciegas, autómatas e ignorantes, cada cuatro años a prestar su voto a los mismos imbéciles.  Aunque no distingo quien lo es más, votantes o candidatos.  Víctimas de la cacofonía de los políticos, siguen el sonido cual ratas a la flauta.  A su vez victimarios de su propia irracionalidad.  Con ánimo férvido eligen a los verdugos de su propia condena.  Luego estos politiqueros se reparten entre ellos, cual albaceas de nuestros bienes, la millonaria parte del presupuesto que sobra luego de servir a la deuda.  Se llenan los bolsillos como chiquillos bajo piñata de cumpleaños.  Se roban los clavos de la cruz, y se los venden al propio mesías.  Sin mencionar que lo poco que queda para el bienestar del pueblo, se pierde por la mala administración y el despilfarro de estos oportunistas.  El fanatismo arropa sus mentes y no logran ver lo que estos usureros hacen a sus espaldas.  Se juntan, conspiran y actúan ocultos en las oscuras noches, para desmedrar las arcas públicas.  Viven en una eterna connivencia donde no importan los ideales.  Roban para ellos, para sus amigos, para sus familiares, para sus allegados, para sus partidarios, para sus contribuyentes políticos, para sus vecinos, para sus círculos sociales.  Inmolando a todo un país, dejando los números en rojos.  Los condenan a un sistema de educación mediocre, a un sistema de salud paupérrimo, a una tasa de desempleo en alza, a la inseguridad e inestabilidad de una calidad de vida en detrimento constante.  Los puertorriqueños no son víctimas, son cómplices de su larga y eterna amargura. 

Al fin me sentí libre.  Lentamente fui recuperando la movilidad, la respiración y la razón.  A los pocos minutos, bañado en sudor, saliva del espectro y no se en que otras sustancias, me levanté (aunque comencé a extrañar al misterioso acompañante).  Encendí todas las luces de la casa y apague la vela que había puesto al supuesto guardián de mis noches.  Me senté en la azotea de mi casa todavía con mis ojos furtivos.  Poco a poco recordaba, palabra por palabra, lo que me dijo al oído aquel musculoso mensajero.  Comencé a entender tantas cosas.  Entendí que no importa cuál sea el sistema fiscal de recaudo, está destinado al fracaso.  No porque no funcione o no sea bueno.  Tampoco por que sea la mejor o peor alternativa.  Es crónica de un fracaso anunciado a causa de la ineptitud imperante, la impunidad que reina, la incapacidad, la ignorancia, la torpeza, la falta de actitud y aptitud que domina la clase política de este país.  

Pero más aún, por la indiferencia, la apatía, el letargo intelectual, y el enajenamiento sistemático al que nos someten los medios de comunicación y de desinformación masiva.  Porque mientras se le va la vida al país entero, estos cómplices de la confusión, nos entretienen con su circo mediático y sus primeras planas insustanciales.  Todos hacen ecos del hipnotismo general que padecemos.  Todo es casusa y efecto.  Si no despertamos de ese sueño, y no entendemos de una vez y por todas que entre tanta baba y saliva que nos hablan, lo que existe en realidad es un adoctrinamiento para el consentimiento.  Sensaciones con las que quedé yo, luego de la platónica visita.


¡Levántate y anda!

jueves, 19 de febrero de 2015

La ciudad en mi estómago de Luis Francisco Cintrón Morales

Por Miranda Merced
Escritora, antóloga y profesora


"El libro La ciudad en mi estómago, del escritor Luis Francisco Cintrón Morales, nos presenta una colección de textos donde se reúnen los elementos necesarios para ubicar la obra en la literatura fantástica. El autor logra combinar lo fantástico con lo real, creando un tercer mundo que aún cuando la lógica quisiera protestarlo por absurdo, logra convencer al lector de una nueva realidad por la que ambulará desde el primero hasta el último de los cuentos. Cintrón utiliza con destreza la adjetivación. Con este recurso construye una atmósfera de tensión que mantiene al lector a la expectativa de lo que sucederá al concluir el relato. La sangre, que adquiere un rol protagónico en varias ocasiones, se convierte en una herramienta eficaz para provocar emociones extremas en quien lee. La extensión de los textos contribuye también a mantener el interés del lector. La brevedad de los mismos permite que sean leídos, como se dice coloquialmente: de una sentada. De uno se pasa al otro y al otro, hasta que terminamos la lectura del libro casi sin percatarnos. Independientemente de la brevedad de los textos, el autor logra manejar la anticipación con total dominio. Esta misma destreza la encontramos en sus finales sorpresivamente impredecibles. Luego de la lectura de esta obra, nos atrevemos a asegurar que La ciudad en mi estómago se convertirá en uno de los mejores ejemplos de la literatura fantástica puertorriqueña".

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Luis Francisco Cintrón Morales nació en San Juan, Puerto Rico en el 1976.  En diciembre de 2013, publicó su primer poemario "Microgramas de sol" bajo el sello editorial de la Casa de los Poetas. Además ha publicado poemas y cuentos en blogs y revistas electrónicas como Corpus Litterarum (Puerto Rico), Palabras Diversas (España), Inopia (Puerto Rico), Monolito y Factum (México). Participó en el 6to Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico. Es parte de la Antología de Casa de los Poetas 2014 con el tema de “Fronteras” (Puerto Rico), de la Antología de Diversidad Literaria 2014 “Versos en el aire” (España), Antología de microrelatos de Diversidad Literaria 2014 “Microterrores” (España) y de la Antología “Palestina Poemas VIII-MPI y Poetas y Poemas con Palestina” (2014) por la Biblioteca de las Grandes Naciones. Colaboró con columnas deportivas para el periódico electrónico El Post Antillano. Colabora con columnas de opinión social en el blog “Atramentum/Voces Subversivas”.

viernes, 6 de febrero de 2015

El debido proceso de ley

por  Caronte Campos Elíseos



En Puerto Rico siempre nos han hecho creer que vivimos en un país de vanguardia.  En todos los sentidos de la palabra.  Incluso, en materia de leyes y derechos.  Nos han adiestrado para obedecer por sobre todas las cosas, leyes, resoluciones, estatutos legales, órdenes ejecutivas, procesos legales, reglamentos, y hasta la futurística constitución.  Esto, aunque la educación en esa materia sea tan paupérrima y que solamente la reciben los que van a ejercer en los tribunales.  Soy del pensamiento que necesitamos un Nuevo Estado de Derecho.  Claro, el gobierno se escuda tras el cliché de que, “el desconocimiento de la ley no te exime de cumplirla.”  Es de entenderse porque al final del día, es el propio gobierno el llamado a velar el fiel cumplimiento de la misma.  Es el propio gobierno con sus tres “ultra poderes”, separados en teoría, pero unidos en una mala práctica (cosa que mi bajo coeficiente intelectual no alcanza a entender), el que legisla, evalúa, aprueba y vigila la aplicación de toda la cosa legal del país.  Luego, con su mal llamada independencia judicial, es el encargado de realizar interpretaciones sobre la legalidad.  Interpretaciones que luego se convertirán también en leyes bajo el concepto de jurisprudencia interpretativa. 

Nosotros, como buenos y obedientes ciudadanos comunes, respetamos y observamos en nuestros actos cotidianos, el cumplimiento de leyes que ni siquiera sabemos que existen.  Nos han sembrado esas ideas los apologistas del sistema y de la estructura legal.  Son los expertos, los analistas, los periodistas, los escritores, los reporteros, los que hacen las veces de moderadores para torear nuestras frustraciones frente a este esquema.  Esos que en radio, televisión y prensa, se la viven de peritos en el tema induciendo a todos a obedecer el régimen establecido.  Exhortando a todos a creer y tener fe en el debido proceso de ley.  ¿Pero qué pasa con los miembros, sí, los miembros de toda esa regencia?  Se han escudado detrás de la cláusula de inmunidad parlamentaria, la cual han extendido a su máxima expresión.  Cláusula por la cual se sienten revestidos de impunidad, poder divino y relevados de cumplir cualquier responsabilidad por sus actos.  Ha sido como poner los cabros (de los grandes) a velar las lechugas. 
  
Esto se denota en su comportamiento normal y típico frente al pueblo.  Se conducen como seres superiores, en todos los sentidos, al resto de la población.  Por obvias razones, sus formas y maneras de expresarse y manejarse frente a todos tienen una notable variación cada cuatros años.  Pero una vez pasadas las elecciones, muestran sus verdaderas intenciones carentes de lisura.  Se sienten como dioses en el Olimpo, inalcanzables cada uno en su trono legislativo, aunque tal escaño fuera obtenido por una victoria pírrica.  Todo esto se refleja en el hecho de que las autoridades locales se muestran incapaces de juzgar los actos de estos señores.  Mientras, sus actuaciones y decisiones continúan conduciéndonos a un famélico porvenir.  Aumentan la deuda del país, se roban los clavos de la cruz, venden sus influencias políticas, utilizan su posición para el medro personal, legislan para favorecer a sus allegados, corrompen todos los sistemas establecidos para el bien común, le venden el alma al diablo (muchos de nosotros también hacemos esto último).
 
Pero el colmo de la situación llegó cuando, a causa de la intervención de las autoridades federales, se devela el asentamiento de este resabio en la judicatura del país.  Fiscales, jueces, abogados prominentes y acusados con gran poder adquisitivo haciendo de los procesos judiciales una superchería.  Prestándose, o mejor dicho, vendiéndose cuales Judas Iscariote, al mejor postor.  Manipulando un proceso que de ordinario debería ser igual para todos.  Inclinan la balanza de la justicia con sus cuentas de bancos rebosantes.  Desvirtuando y desdeñando todo lo que nos han hecho creer (por fe, si alguna) sobre la igualdad, los derechos y la justicia para todos en igual condición.  A todas luces, quedó evidenciado lo que era un secreto a voces;  “El que tiene padrino se bautiza, y el que tiene capital compra la pila bautismal”.  Esta es la historia nuestra de cada día.  Vivimos el día a día, la cotidianeidad que nos han inseminado por ojo, boca y nariz.  Estudiando, trabajando, consumiendo a sobre precio, viendo televisión y repitiendo el ciclo por los siglos de los siglos, amén.  Pero, cuando se presenta ante el estrado un indigente, un estudiante universitario, un obrero sin convenio, un maestro al que le reducen sus beneficios, un niño de educación especial, un conductor, un anciano retirado, un menor abusado, o usted que está leyendo esto, ¿cómo funcionará ese sistema corrompido y diseñado a la medida de los influyentes?  
            
Jueces convictos, fiscales acusados, y abogados de defensas que necesitan ser defendidos.  Ese es nuestro pan de cada día.  Poco reseñaron los medios sobre esto.  Una vez terminado el juicio ya es noticia vieja y no propicia ventas ni “ratings”.  Hay que buscar otras noticias superfluas, carentes de sentido e importancia para entretener las masas.  Crean circos y espectáculos para distraernos de lo que realmente importa, de lo que pueda sacarnos de este letargo generalizado. ¿Quién puede olvidarse del bacalao de Maripili? (yo no he podido olvidarlo).

¡Levántate y anda!